¿Cómo saber si mi novia es la voluntad de Dios para mí?

2023-03-03

Como Padre, una de las promesas más tiernas e importantes de nuestro Dios es que Él desea ocuparse de nuestras preocupaciones. A veces escucho personas decir que no se preocupan por nada. Puede parecer extraño, encontrarse con personas que no tienen preocupaciones.

Sin embargo, raras veces nos encontramos con alguna de estas personas especiales.  Es decir, no digo que estén mintiendo, pero la verdad es que casi todos nos turbamos alguna vez por algo. Así es, por lo regular, solemos estar muchas veces angustiados, ya sea por nuestras carreras, nuestras relaciones o nuestro futuro. Entonces, ¿cómo lo hacen? ¿Por qué algunos parecen estar tan confiados y en paz en situaciones tan difíciles para la mayoría de nosotros?

Hoy puede ser difícil encontrar paz en medio de tanto caos, pues todo parece ser un reto. Incluso el simple hecho de salir de tu casa podría ser un reto en tu vida. Así es, no somos conscientes de los peligros que podría acarrear el simple hecho de salir de casa, cruzar una calle y ser sorprendidos por algún accidente sin sentido.

En fin, si bien existe mucho desorden y dificultades a nuestro derredor, no significa que no sea posible no llegar a preocuparnos. De hecho, Dios tiene una promesa para nosotros: que Él se ocupará de nuestras preocupaciones, si confiamos en Él.

A continuación, exploremos cómo Dios puede ayudarte a dejar atrás tus preocupaciones y entregárselas a Él.

El poder de la fe

El primer paso en el camino para dejar atrás tus preocupaciones es tener fe en Dios. Cuando tienes fe en Dios, eliges creer que Él se ocupará de tus necesidades y te proporcionará lo mejor para ti, sin importar si se trata en ese momento de uno de tus peores escenarios.

La Biblia nos dice que, si tenemos fe tan pequeña como un grano de mostaza, podemos mover montañas (Mateo 17:20). Esto significa que, aunque no nos sintamos seguros de nuestra capacidad para confiar a Dios nuestras preocupaciones, con solo tener fe en Él y creer que Él proveerá. Podemos dejar ir todo lo que nos quita paz, pues sabemos que Él se ocupará de todo porque tiene el control.

La oración es la clave

Además de tener fe en Dios, la oración es una forma importante de entregar tus angustias a Su cuidado. Orando y hablando con Dios sobre aquello que te quita el sueño y te da miedo, pues  puedes abrirte a recibir consuelo de Él y experimentar Su presencia de un modo especial.

Mediante la oración, también puedes mostrar gratitud por las bendiciones que ya tienes en tu vida: la gratitud ayuda a poner las cosas en perspectiva y evita que nos detengamos demasiado en pensamientos negativos o preocupaciones.

No estás solo

Por último, recuerda que, por difíciles que parezcan las cosas, nunca estás solo: ¡Dios siempre está contigo en todo!

Él conoce todo lo que te irrita, te consume y turba tu corazón. Lo único que desea es que puedas vivir sin miedo ni ansiedad que te agobien cada día.

No olvides que Él promete no dejarnos ni abandonarnos nunca (Deuteronomio 31:6), ¡así que apóyate en esa promesa! Pase lo que pase en este mundo, recuerda:¡Dios lo tiene todo bajo control!

Conclusión:

Si alguna vez te sientes abrumado por las luchas cotidianas de la vida o preocupado por el futuro que nos espera; recuerda: Dios te ama incondicionalmente y nada desea más que Sus hijos vivan libres de estrés y ansiedad.

Por lo que, permitirle entrar en tu corazón no solo abre una línea directa entre tú y nuestro Señor, sino que también deja espacio para que Él llene tus vacíos con esperanza, seguridad, paz y tranquilidad.

Por eso te digo hoy, amigo, amiga: Aleja cualquier preocupación porque, tal y como Él prometió antes:"Él se asegurará de que todo salga bien" (Jeremías 29:11).

Confiar en el plan y la provisión de Dios requiere tiempo y práctica, ¡pero da grandes recompensas! No sé tú, pero para mí, saber que lo más grande en el mundo se preocupa lo suficiente por cada uno de nosotros, me permite avanzar cada día.

 

Te invito a dejar aquí tus preocupaciones. Dios te dice: ¡Confía en mí! ¡Yo me ocuparé de ellas! ¡Amén!

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