Mi esperanza está en Aquel que me amó primero, Jesús

2022-11-15

¿Qué es dominio propio o autocontrol?

Antes de contestar esta pregunta, me gustaría saber ¿Cómo te controlas a ti mismo? ¿En verdad eres de esas personas que son capaces de controlar sus emociones? El autocontrol, también llamado autodominio, es una habilidad que las personas aprenden y que les permite controlar su forma de actuar. Puede considerarse una habilidad mental que nos ayuda a tomar buenas decisiones incluso cuando nuestros sentimientos e instintos no son los mejores guías.

El autocontrol hace que la vida sea más tranquila. Este no solo te permite actuar contra los malos pensamientos, sino que también te da el poder de cambiarlos.

En otras palabras, Dios ha dado a las personas, a través de su Espíritu Santo, el poder de negar el pecado y a todo lo que lo a Dios no le agrada. Este poder o autoridad espiritual proviene del Altísimo, quien nos da la capacidad de controlarnos a nosotros mismos y a nuestras emociones.

El dominio propio en la Biblia

La Biblia habla del dominio propio o autocontrol como la cualidad de ser capaces de mantener nuestros impulsos y sentimientos bajo control. Al controlarnos, mostramos que el Espíritu Santo está obrando en nosotros y nos da poder sobre nuestro cuerpo. Esta autoridad espiritual nos permite obedecer a Dios en todo lo que hacemos.

La Biblia dice que el autocontrol da a las personas la libertad de elegir lo que piensan, dicen y hacen. Esto significa que puedes ir en la dirección correcta sin desviarte. Además, si eres moderado, demostrarás que el Espíritu Santo te ha dado control tanto en mente, cuerpo y espíritu.

Sin dudas, una de las formas en que el fruto del Espíritu se muestra en la vida de un creyente es a través del autocontrol o la templanza. Tener autocontrol significa que uno sabe cómo controlarse a sí mismo. Asimismo, tiene que ver con la forma en que el Espíritu Santo actúa en nosotros. Cuanto más dejemos que el Espíritu Santo nos cambie, más podremos aprender a ser dueños de nosotros mismos.

La lucha por mantener el autocontrol

Esto lo que quiere decir es que es fácil ver que cuando uno no tiene dominio propio, siempre se está luchando consigo mismo, lo que lleva a la imprudencia, a las malas decisiones, a actuar con rapidez y a no tener mucha autodisciplina. El respeto y el arrepentimiento, el miedo, la tendencia a hacer el mal, las relaciones rotas y muchas otras cosas te impiden encontrar la paz.

Otra cosa importante es que, para obtener más autocontrol, también debemos desearlo y trabajar duro para conseguirlo. Recuerda que estamos en una batalla espiritual mientras estemos en la tierra. Hay fuerzas en el mundo espiritual que tratan de hacernos fracasar (Efesios 6:12). Por lo tanto, hay que pasar cada día buscando a Dios. A medida que nos acerquemos más a él y a su poder, nos enseñará a alejarnos de todo lo que no lo que nos daña, y aprenderemos a controlarnos.

Dios puede ayudarte a controlarte, a tener dominio propio

Podemos pensar, pues, que el autocontrol es un don de Dios, pero necesitamos fe para tenerlo. Por lo tanto, lo primero que debes hacer para mejorar tu dominio propio es creer que Cristo te da el poder para hacerlo.

La Biblia también expresa que el autocontrol es libertad, no esclavitud. Esto significa que somos libres para usar la sabiduría que el Señor nos da, tenemos toda libertad para obedecer a Dios, y somos libres para seguir al Espíritu Santo. Somos libres de no dejar que nuestros sentimientos nos engañen y de hacer cosas que no ayudan. Podemos hacer lo que nos parezca inteligente, si llegamos a dominar nuestro autocontrol.

Mientras el poder de Dios esté en ti y la sanidad sea parte de tu vida, podrás controlarte. Sería un error pensar que todo lo que necesitas para tener autocontrol es voluntad y determinación. En realidad, usted necesita la gracia y la ayuda de Cristo para ser libre de cosas como el resentimiento, el odio y los pensamientos impuros.

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