Ahí estaba acostado entre muchos médicos. Y podía ver como se miraban y me examinaban, hasta cuando llegó el especialista y tomó una muestra de fluido de mi cara. Esa fue una de las cosas más dolorosas que he sentido en mi vida.
Desde el momento en que entre al hospital, no volví a ver la luz de sol durante 40 días. Pase internado, conectado a una máquina las 24 horas del día, la cual me administraba antibióticos extremadamente fuertes. Me habían dicho que tenía una infección en la cabeza y que se había regado hasta mi rostro.
Aquí, la medicina y lo que se refiere a la salud es muy costoso, así que dentro de mí pensaba, <<¿cómo vamos hacer para pagar todos los gastos médicos?>>. Afortunadamente estoy en un gran país donde primero te salvan la vida y después piensan en cobrarte.
Pero una vez más se vio la misericordia y la mano de Dios en mi vida. De la nada entró a mi habitación una trabajadora social, representante del hospital y me informó que no tenía que preocuparme por los gastos médicos, todo estaba cubierto. "El hospital se va a ser cargo de todos los gastos", me dijo. ¿Cómo uno puede explicar este tipo de cosas? Dios, mis amados hermanos, el dueño del oro y de la plata, el Dios Todopoderoso.
Después de pasar 40 días
internado me dieron el alta, pero aun debía seguir conectado a esa máquina por
dos semanas más en casa. Paso una semana y media y empecé a sentirme muy mal,
tenía mucha fiebre, así que llamamos al 911 y regresé al hospital. Ya deben
imaginarse la tragedia en casa. Mi mami desesperada sin saber qué hacer, ya que cuando uno llama al 911 llegan mínimo: los bomberos, la policía y la ambulancia.
Eso aumento la angustia en mi familia.
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