Mi mami y mis hermanas decidieron venir a este país —cosa que a mí no me gustaba mucho—. Yo amo mi país Ecuador. En el viví los mejores años de mi vida. Así que yo me quede en Ecuador viviendo con mi Papá. Teníamos una empresa muy grande y exitosa; manejábamos más de un millón y medio de dólares al mes, todo iba muy bien, pero cuando uno más dinero tiene es cuando más se olvida uno de Dios. Lleno de cosas materiales (autos, casas, departamento en la playa, mujeres y demás) pensando que el dinero y la diversión (fiestas, alcohol y drogas) eran todo lo que uno podría desear. Viviendo una vida llena de descontrol y locura extrema.
En fin, yo les venía a
visitar todos los años a mi mami y a mis hermanas, hasta que en el 2007, las
cosas en Ecuador no andaban bien; así que decidí probar vivir aquí y, vine a Estados
Unidos.
Encontré trabajo y trate de acostumbrarme a este ritmo de vida, pero llegue al punto en que decidí regresar a Ecuador, al final, ahí tenía todo. El punto es que regresaba a seguir viviendo de la única forma que sabía vivir y, que ya he descrito anteriormente. Pero Dios tenía preparada una sorpresa para mí.
Faltando tres días para
regresar a mi país sentí una pequeña bolita en mi cabeza, no le preste mucha
atención, pensé que quizá me había golpeado con algo. Pero al día siguiente
amanecí con el lado derecho de mi cara muy hinchado, prácticamente tenía dos
caras. En ese momento decidimos ir al hospital, y hasta ese momento no pensé
que sería nada grave, siempre gocé de buena salud y nunca me imagine lo que
estaba a punto de venir y todo lo que me tocaría pasar.
|
Siguiente: Aumenta la angustia en mi familia» |
anterior siguiente |