2020-07-02

ESTA ES LA CONTINUACIÓN DE: La biblia manda que nos pongamos colirio en los ojos

Somos muy bendecidos, y a veces no lo queremos reconocer precisamente porque ya estamos como los israelitas:

Estamos poniendo nuestros ojos en las bendiciones de otros, o estamos cediendo a deseos de tener o experimentar cosas que en realidad nos van a ser de maldición, nos van a debilitar, nos van a confundir, nos van a desanimar, y van a causar que nos alejemos de Dios.

Pero, tal y como había esperanza para los israelitas, y la hubo para los corintios, también la hay para nosotros, y esa esperanza se llama: Arrepentimiento.

Yo me arrepiento de desear cosas que no están dentro del plan de Dios para mi vida.

Me arrepiento de desear los bienes, bendiciones y talentos de otros. Me arrepiento de permitir a mi mente “jugar” con ideas y deseos que pueden hundirme si se llegan a hacer realidad.

 Y ahora, me someto a Dios para que el me de la fuerza para vencer este “aburrimiento” y estos “deseos”, en fin, estas tentaciones que no me pueden vencer porque Dios me está dando la salida.

Arrepentimiento, le añado humildad ante Dios, y le agrego fe en su plan maravilloso para mi vida y es así como puedo triunfar sobre estas tentaciones que no son sobrehumanas.

A veces es difícil enfrentar esas luchas solos y necesitamos ayuda. Busca esta ayuda de alguien en tu comunidad, alguien con buen testimonio y buenas referencias, es preferible, a buscar ayuda de gente en el internet que ni te conocen, ni tú las conoces.

Pero, volviendo al versículo con el cual iniciamos esta nota: seguiremos firmes y adelante, porque Dios nos está dando las fuerzas para poder soportar toda tentación y ataque del enemigo.

Muchos israelitas no se aferraron a esa esperanza y perecieron. No estoy seguro de que hicieron lo corintios, pero sospecho que muchos de ellos también optaron por ignorar las oportunidades que Dios les dio de rehacer sus vidas.

Yo, la verdad, ya he desechado muchas oportunidades que Dios me dio en el pasado, pero si Dios me esta dando la oportunidad de arrepentirme, pues mas vale que lo haga aquí y ahora.

Haz conmigo esta oración:

Señor, perdóname, me arrepiento de mi necedad, de no poner mi vista en lo que tu me has dado y de no saber reconocer tus bendiciones y en vez de valorar tus dones, me arrepiento de estar deseando cosas que pueden ser malas para mi vida, y también para mi familia, porque todo lo que yo haga malo o bueno afecta a mi familia para mal o para bien.

Por eso, haciéndome responsable de mis propias acciones, vengo ante ti Dios mío a pedirte una nueva oportunidad de seguir adelante y te pido la fuerza para vencer estos deseos de volver atrás, esta necedad de querer vivir mi vida a mi manera, esta obstinación por creerme “dueño de mi propio destino” y de despreciar todas las cosas buenas que tu has hecho por mi y todas esas maravillosas bendiciones que me has dado.

He desperdiciado oportunidades, he arruinado bendiciones, he alejado con mi manera de actuar y ser a personas que me amaron y a las cuales yo no supe valorar.

¿Por qué fui tan necio? Ahora lo sé, me creí importante e independiente y me convencí a mi mismo de la mentira de que no te necesitaba. desobedecí a tu palabra de que debía de encomendar primero a ti mi vida y mis caminos. Sali por el mundo a conquistar mis sueños armado con una espada de papel, confiando en mis propias fuerzas y en mis talentos. No te consulté, no te di el lugar que merecías. ¡Cuánto tiempo perdí!

Te ruego que me perdones, de corazón espero que si es tu voluntad me bendigas con esa gracia de recuperar las bendiciones y el tiempo que tanto desprecie. Perdóname, Señor, con lágrimas en mis ojos te lo pido.

¡Amén!

Escrito por  Hermes Alberto Carvajal

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