2016-12-07


Así es mi marido, mi amado marido, se ha ido y me dejó en la más horrible desesperación. Pero esto no es lo peor, al final les digo que es lo pero que me esta pasando, pero quiero que me conozcan y me entiendan primero.

La noche que se marchó el dijo que yo no era una mujer de verdad, que no le servía, y que yo nunca iba a ser feliz, me dijo. Recuerdo aún el portazo, y la sensación de frustración y soledad que en ese momento secuestró mi mente.

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Y realmente él tuvo razón. En las semanas que han pasado después de que él se fue no he podido ser feliz. Me enteré que antes de irse le comentó a gente del pueblo que yo no tenía ni la menor idea de lo que era ser una mujer ni en la alcoba, ni como compañera, como amiga. El error mío, o nuestro, fue un noviazgo demasiado corto de tan solo 4 meses.

Antes de conocerlo yo me consideraba una mujer bonita. Y la gente me lo decía, los jóvenes de mi pueblo me lo decían. Me invitaban a fiestas, a bailes, a ir a la capital, al cine, a las ferias. Rara vez aceptaba salir, y cuando lo hacía era solamente si iba acompañada de amigas. No podía ir yo sola con un hombre. Me moría de los nervios en tan solo pensarlo. Mi mamá me contaba tantas historias, y además fui educada en el temor a Dios, y en la estricta doctrina de la Iglesia Adventista. Por eso, algunas de las invitaciones, aunque en el fondo me halagaban, y ahora les confieso que me moría por salir, pero no las podía aceptar. Yo tenía miedo de fallarle a Dios y a mi madre.

La pobre, está en una silla de ruedas desde hace más de 15 años después de un accidente automovilístico. Mi hermano mayor y yo nos dimos a la tarea de encargarnos de ella desde muy niños.

 Éramos pobres y no teníamos para pagar sirvientes. Mi padre viajaba mucho y a veces duraba meses sin regresar, aunque dinero siempre nos dejaba o nos mandaba desde donde anduviera.

Un día una amiga de mi madre le dijo que lo habían visto a él en la capital con una jovencita que podría ser su hija, pero que la traía bien abrazada como si fuera su novia, y que la besaba. Y aunque él lo negó, mi madre se hundió en una terrible depresión. A veces ni la lectura de la biblia, ni la oración, ni el ir a la iglesia los sábados le ayudaba. Yo tenía como 13 años, cuando mi padre se fue a los Estados Unidos y hasta la fecha no lo he vuelto a ver. Esto me pone muy triste siempre que me acuerdo porque no hemos sabido nada de él.

Mi madre me dijo un día que Dios me había escogido a mí para cuidarla a ella hasta el día de su muerte. Yo se lo creí, pero cuando empecé a llegar a mi mayoría de edad, empecé a dudar de las cosas que ella me decía.  Cuando cumplí los 18 me empecé a rebelar y a vestirme de manera diferente, un poco más moderna como los jóvenes del mundo y fue cuando los muchachos me empezaron a decir que me veía bonita.

A veces mi cuerpo temblaba de tantas tentaciones, pero yo muy orgullosa estoy que me guardé virgen. Y no hace mucho conocí a un hombre de 32, 10 años mayor que yo. Él es agente de ventas, y me empezó a visitar aquí en el pueblo y esto duró como 2 meses.

Un día me dijo que estaba enamorado de mí y que como el ya no estaba para noviazgos “de manita sudada”, que el “quería todo, o nada” (y decía que era cristiano, pero de otra denominación).

Entendiendo muy bien lo que él me decía, le dije que no. “Yo no me entregó a ti, si primero no nos casamos por las leyes civiles y las de Dios”.

Él se molestó, pero a la semana regresó y me dijo que yo tenía razón. Pusimos fecha de boda, y en 2 meses más nos casamos, así de rápido. Mi madre dijo que yo estaba loca, que no sabía lo que hacía, pero la verdad, no le hice caso. Lo que yo quería, aparte de tener una familia y un marido, era largarme a vivir a otro lugar. Perdón por la sinceridad, pero es la verdad.

Mi novio insistió que nos casáramos en otro pueblo cercano, no en el mío, ni en la capital, y a la boda, que fue humilde, no vino nadie de su familia.

Después de la boda y una  fiesta en la iglesia, nos fuimos “de luna de miel”.

La noche de bodas para mí fue un poco diferente a como yo lo esperaba y lo había leído en libros. Sin embargo, yo si me sentí bien como mujer, pero noté que él se mostraba impaciente, exigente, y molesto. Desde esa noche, su carácter fue cambiando.

Estuvimos rentando una casita aquí en mi pueblo cerca de con mi madre. Mi hermano aún vive con ella, y la cuida, pero después de mi boda, yo a propósito casi no la visitaba. Tenía necesidad de alejarme de ese ambiente. Mi esposo regresaba por las tardes de la capital donde estaba su trabajo, a una hora de aquí.

Pero las cosas no estaban marchando bien en mi matrimonio al siguiente día de luna de miel empezamos a tener problemas. En la alcoba me pedía cosas que en realidad iban en contra de lo que yo sabía que era el matrimonio.  A mí me parecían cosas asquerosas, él decía que eran cosas normales en un matrimonio. Yo me negaba y él se llenaba de ira. Pues, así fue como él se arrepintió de haberse casado conmigo y un día, me gritó que no servía como mujer y a medias de la noche, se subió en su auto y se marchó.

Yo me sentía como una tonta, sin saber que hacer. Muchas dudas entraron en mi mente. Busque mi acta de matrimonio, y él se la había llevado. Mandé preguntar al pueblo donde me casé, y el pastor me dijo que el juez, en realidad no era de ahí, sino que “aparentemente” lo habían traído de la ciudad. El amigo de mi esposo lo había traído.

He seguido buscando, y aparentemente no hay registro legal de mi matrimonio, solamente de mi matrimonio por la iglesia.

Y es así como la gente me empezó a decir “la despreciada”, y hasta en la iglesia se empezaron a burlar de mí.  

Sí, creo que soy muy tonta, y ahora no se si estaba enamorada o no, o solo desesperada por salirme de mi casa.

Dejé de ir a mi iglesia porque me sentía tan mal y la gente se la pasaba criticándome y hasta decían que como yo estaba sola y sin marido que a lo mejor ahora yo iba a pervertir a los jóvenes y quitarles el marido a las casadas. Hasta la esposa del pastor me llamó “prostituta”, aunque de una manera sutil, pero como burlándose de mí.

Y aquí les va la peor parte de mi historia. Una semana después de que mi marido se fue me extrañó que no me llegó mi “regla” de manera normal, el día de siempre. Sí que soy tonta. Al principio no imaginé lo que podía estar pasando. Un examen de esos de la farmacia, me salió positivo: estoy embarazada.

Cuando lo supe, fui a mi recamara y me miré en un espejo: En realidad no soy fea pensé, pero la manera como me educó mi madre haciéndome muy dependiente de sus opiniones y decisiones, casi sin tener pensamientos por mí miasma y luego mi rebeldía total al casarme con alguien prácticamente desconocido para mí, todo eso me hace pensar que soy realmente la mujer más tonta, la más… más …no tengo la palabra correcta para describirme a mí misma…y ahora, con un bebé en camino, ¿Qué voy a hacer? Sola, tonta, despreciada, pobre, sin nadie que me pueda dar la mano.

Se lo conté a mi hermano. Le dije toda la verdad y como me sentía: Engañada, usada, burlada, todo lo peor, y luego la gente hablando de mi por algo de lo cual que no tengo la culpa; yo ya no puedo con la carga de tener que decirle a mi madre que aparte de que me dejó mi marido, ahora voy a tener a un hijo sin padre y como madre soltera, porque ahora hasta estoy dudando si estoy casada legalmente o no…

¿Qué puede hace una mujer como yo?  ¿A dónde me puedo ir? ¿Quién me puede ayudar si a todos los que he acudido por ayuda se burlan de mí, o me critican? ¿Dónde está Dios ahora que lo necesito? ¿Porque no puede uno contar con los hermanos de la iglesia a quienes una tanto ha servido? Claro, uno sirve primeramente a Dios, pero después de tantos años una espera, aunque sea un gramo de amor y comprensión y sobre todo de algo de misericordia ¿No creen? (Continua leyendo abajo de imagen)

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despreciada

¿Porque no puede uno ya confiar en esos llamados “pastores”?

¿Pastores de quién? Tan solo de aquellos que se ajustan a las reglas que ellos establecen y las que nos hemos salido del molde ¿ya no valemos ni contamos como ovejas de su redil? ¿Porque les cuesta a los pastores tanto trabajo aceptar que estas cosas pasan? ¿O seré la única mujer en todo México que ha cometido ese tipo de errores? Porque sí reconozco que fue error mío casarme por desesperación, pero yo no sabía que mi error me iba a llevar hasta el punto de que me dejaría mi marido y la gente me criticará gritándome “despreciada”.

No, no me voy a quitar la vida. Aunque no siento mucho amor, ni mucha fe, ni tengo mucha esperanza en el futuro de esta criaturita que llevo en el vientre no me quitaría la vida para no quitársela a ella. ¿Será mujer, u hombre? Espero que sea hombre porque a las mujeres nos obligan a sufrir, aunque no queramos. A veces nos ponen en un molde muy estricto. Somos las que más amamos, y somos las que más sufrimos. (Continua leyendo abajo de imagen)

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Bueno creo que ya basta de quejas. Como ustedes les gusta publicar historias de la gente pues aquí les mandé mi testimonio y me da mucho gusto que gente mexicana como ustedes estén haciendo estas obras de caridad, aunque sea pidiendo oración por las tontas como yo.

Que Dios los bendiga y espero que mi historia le sirva alguna jovencita como ejemplo bueno o malo para fijarse bien primero con quién se casan y luego para nunca casarse por desesperación que es una de las peores estupidecesque una mujer puede cometer.

¿Saben que se me ocurre también? Qué oren para que se levanten pastores sinceros y que cuiden a sus ovejas y no terminen destruyéndolas con su lengua porque yo sinceramente creo que esa es una abominación, pero en fin quién soy yo para criticar ¿verdad?

Antonia G.


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