David respondió a Saúl: Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre; y cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, salía yo tras él, y lo hería, y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la quijada, y lo hería y lo mataba.  Fuese león, fuese oso, tu siervo lo mataba; y este filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha provocado al ejército del Dios viviente.   Añadió David: Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo. Y dijo Saúl a David: Ve, y Jehová esté contigo. 1 Samuel 17:34-57

Cuando esperamos milagros de Dios, o esperamos la respuesta a nuestra oración, por lo general se nos olvida que parte de la respuesta de Dios, está en aquello que a nosotros nos toca hacer. 

Por ejemplo, la restauración de muchas relaciones, se puede lograr tan solo si nosotros empezamos por reconocer nuestras fallas y tomamos la actitud activa de ir y pedir perdón, aunque parezca que no tenemos que hacerlo. Pero, ¿que no son ellos los que deberían de pedirnos perdón a nosotros? 

Pues la biblia no dice eso: La biblia dice que si venimos ante Dios a traer ofrenda (alabanza, oración) y sabemos que alguien tiene algo en contra nuestra, tenemos nosotros que ir y pedir perdón, aunque estemos seguros que la persona ofendida está equivocada.

…Por tanto, si estás presentando tu ofrenda en el altar, y allí te acuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí delante del altar, y ve, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. Reconcíliate pronto con tu adversario mientras vas con él por el camino, no sea que tu adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel.

Mateo 5:23-25


Si venimos ante Dios y queremos de El algo, es casi seguro que tambien hay una acción que a nosotros nos toca ejecutar, para poder recibir una respuesta definitiva de parte de Dios.

Asi funciona también cuando tenemos que enfrentar problemas y dificultades. Venimos ante Dios, y ponemos nuestras peticiones a Él, y el realmente no espera que nosotros nos quedemos sentados.

En los versículos que leímos arriba, ya todos sabemos quién es David. Si, David, el joven que se convirtió en rey de Israel. Todos sabemos que David era un joven que amaba a Dios. Lo adoraba con cantos, con música. EL mismo escribió muchos de los salmos (cantos).

Cuando él tenía que enfrentar a las bestias del campo que querían acabar con sus bendiciones, (su rebaño) David no se quedaba sentado tocando el harpa esperando a que Dios mandase ángeles y lo libraran de los osos, los lobos o los leones. No.

David ponía a un lado su harpa, tomaba su honda, y asestaba tremendos golpes a las fieras, o el mismo los enfrentaba cuerpo a cuerpo. Si hubiese en el algún gramo de temor, este era opacado por el gigantesco poder que viene de confiar en el Dios vivo, Rey de Reyes, Dios de los ejércitos.

¿Que aprendemos del joven David?

1.-   Debemos enfrentar problemas, temores, y situaciones que nos están afectando, o que sabemos que pueden empeorar y nos van a causar dolor, angustia, preocupación e incluso se pueden convertir en amenazas de vida o muerte. Enfrentemos los problemas y dificultades con decisión y fe, en el Nombre de Jesús, El no permitirá que seamos avergonzados. Él es fiel a su palabra y, además, es fiel a quienes han creído en El.  (Continúa leyendo después de bajar la imagen)

...Si perseveramos, también reinaremos con El; si le negamos, Él también nos negará; si somos infieles, El permanece fiel, pues no puede negarse a sí mismo... 2 Timoteo 2:12-13

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 Como enfrentar problemas en el Nombre de Jesús

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