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2017-02-08

Las mujeres embarazadas nunca deben beber de botellas de plástico porque contienen toxinas que provocan trastornos hormonales que pueden aumentar el riesgo de tener bebés obesos.

Un nuevo estudio encontró que muchas de las botellas de plástico contienen bisfenol A (BPA), un producto químico que afecta las hormonas. Esta sustancia química suprime la sensibilidad en la hormona que controla el apetito, por lo que las mujeres embarazadas que beben de botellas de plástico son más propensas a tener niños obesos, según afirma este nuevo estudio.

Este químico es un disruptor hormonal, y está vinculado a un mayor riesgo de obesidad en un niño no nacido, pues cuando el niño está expuesto al BPA, se vuelve menos sensible a una hormona responsable de controlar el apetito.

Los expertos admiten que no están sorprendidos por los resultados, y han advertido de la necesidad de ser conscientes de los factores ambientales que pueden conducir a un aumento de la susceptibilidad de la obesidad.

El BPA es un químico que se encuentra en una variedad de envases de alimentos, incluyendo botellas de agua de plástico de policarbonato y garrafones.

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Este producto químico puede interferir con el sistema endocrino (una colección de glándulas que producen varias hormonas) mediante la imitación de estrógeno, una de las principales hormonas sexuales que se encuentran en las mujeres.

Las investigaciones indican que la exposición al BPA es casi universal. Más del 90 por ciento de las personas examinadas en estudios de población tenían niveles detectables de BPA y el compuesto se produce cuando es metabolizado por el cuerpo a través de la orina.

El estudio realizado por la Sociedad de Endocrinología con sede en Washington DC, observaron crías de ratón y encontraron que los ratones nacidos de madres expuestas al BPA eran menos sensibles a la hormona leptina, que a veces se le llama la hormona de la saciedad.

La leptina ayuda a inhibir el apetito mediante la reducción de la sensación de hambre cuando el cuerpo no necesita energía. La hormona envía señales a la región del hipotálamo del cerebro para suprimir el apetito.

El autor principal, el Dr. Alfonso Abizaid, del Departamento de Neurociencia de la Universidad de Carleton en Ottawa, Canadá, dijo: "Nuestros resultados muestran que el bisfenol A puede promover la obesidad en ratones mediante la alteración de los circuitos hipotalámicos del cerebro que regulan el comportamiento de la alimentación y el balance energético.

'Una exposición prenatal a un bajo nivel de BPA retrasa el aumento de leptina después del nacimiento que les permite a los ratones desarrollar la respuesta apropiada a la hormona; mientras que la exposición al BPA altera permanentemente la neurobiología en los ratones afectados, haciéndolos propensos a la obesidad en la edad adulta.

Para examinar cómo el BPA puede fomentar el desarrollo de la obesidad, los investigadores alimentaron a ratones preñados con BPA en sus comidas.

Los ratones fueron expuestos a dosis de BPA que son inferiores a los niveles considerados seguros tanto por la Administración de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos como de Canadá. Una vez que dieron a luz a los ratones, los investigadores les dieron inyecciones descendientes de la leptina en varios intervalos y luego examinaron su tejido cerebral y analizaron su sangre para medir la respuesta a la hormona.

Otras ratonas embarazadas no fueron expuestas a productos químicos, pero fueron expuestas a una sustancia química llamada estrógeno dietilestilbestrol (DES) para luego compararlos con los ratones nacidos que fueron expuestos al BPA.

Los ratones recién nacidos suelen exhibir un aumento de leptina a los ocho días de edad, lo que le permite responder a las señales de llenura. El estudio encontró que los animales expuestos al BPA experimentaron este aumento con dos días de retraso, y los ratones expuestos al DES nunca tuvieron un aumento de leptina.

Cuando fueron tratados con leptina en el transcurso de dos días, los animales de control que no fueron expuestos a cualquiera de estos químicos perdieron más peso que los ratones expuestos al BPA o DES.

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"Este estudio nos permite comprender mejor cómo el BPA puede alterar el sistema endocrino de una manera que aumenta el riesgo de obesidad en los animales", dijo el doctor Abizaid.

“Desde que el BPA también se ha relacionado con la obesidad en los seres humanos, las personas deben ser conscientes de que los factores ambientales pueden conducir a una mayor susceptibilidad a la obesidad y trastornos cardio-metabólico”.

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Un informe publicado en octubre el año 2016 afirmó que las botellas de plástico contienen productos químicos que alteran las hormonas que pueden causar cáncer, la diabetes, Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y el autismo.

Sin embargo, estos se encuentran en miles de productos de uso cotidiano, que van desde los envases de plástico para conservar alimentos, detergentes, agentes ignífugos, juguetes y cosméticos.

Estos productos químicos son responsables de decenas de enfermedades, las cuales cuestan a los EE.UU. la sorprendente suma de $ 340 mil millones en costos relacionados con la salud cada año; sin contar cómo afecta esto emocionalmente a la población.

La enfermedad más común debido a los disruptores endocrinos es de carácter neurológico, incluyendo TDAH, el autismo y la pérdida de IQ.