2018-02-08

El cortisol, una hormona muy famosa, hace que la grasa se acumule, sobre todo, en el área abdominal. Esta hormona se activa a través del estrés. La hemos mencionado antes en otros artículos, y hoy nuevamente te explicaremos cómo esta hormona se produce y cuál es su influencia en tu cuerpo.

La hormona cortisol, según la definición que da la ciencia: es un glucocorticoide, una hormona esteroide que se produce a través del colesterol. Esta tiene su origen en las dos glándulas suprarrenales, las cuales están localizadas en la parte superior de cada riñón.

¿Qué hace que la hormona cortisol se libere?

Pues esta hormona no requiere de mucho esfuerzo para liberarse. Prácticamente se libera por cualquier cosa, como levantarte en las mañanas, hacer ejercicios, estar sometidos al estrés cotidiano o muy agudo...

¿Es tan mala la hormona cortisol?

No, ella no es que sea mala. De hecho, es importante y necesaria para que el cuerpo realice sus procesos y pueda mantener el equilibrio.

El cortisol es importante también en tu nutrición, pues regula la energía al seleccionar el tipo de sustancia (proteína, carbohidrato, grasa) y la cantidad que tu cuerpo necesita para satisfacer sus necesidades.



Asimismo, cuando el nivel de cortisol es demasiado alto, tú puedes desarrollar serias consecuencias en tu peso, en tu sistema inmune y aumenta también el riesgo de que desarrolles enfermedades graves.

Respuesta del cortisol y su amiga la epinefrina

Tiene una respuesta más de "lucha o huye", cuando aumenta la producción de energía de manera temporal, pero a expensas de procesos que, no son necesariamente tiene que ver con la supervivencia.

Te voy a dar un ejemplo para que entiendas mejor: supongamos que, sin querer queriendo, por fuerza... tienes que enfrentarte a una situación estresante. Imagina que vas en coche por la calle y te para un oficial que desea revisar tus documentos, pero para tu sorpresa, no llevas la cartera y te acaban de prestar el coche, por lo que no tienes idea de dónde están los benditos papeles. En ese momento tu corazón se acelera y las glándulas suprarrenales segregan cortisol para prepararte para "hacerle frente o salir corriendo"... Por fortuna, ya has visto mucha televisión y sabes que correr no vale de nada, así que agarras valor para explicarle al oficial tu gran descuido... Lo mismo ocurre si te despiden injustamente o sorprendes a tu novio con otra...

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En fin, esa preparación consiste en inundar el cuerpo con glucosa, lo que te da un empujón de energía inmediata a los músculos grandes de tu cuerpo. El cortisol inhibe la producción de insulina, en su intento de prevenir que se acumule la glucosa, pero favoreciendo su utilización inmediata. Esto hace creer que puede aumentar el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, pues con el tiempo puede causar resistencia a la insulina, obesidad, almacenamiento de grasa visceral. Es por eso por lo que es necesario llevar una vida tranquila, aunque es algo imposible en estos tiempos.

Asimismo, la diferencia entre cortisol y epinefrina es la siguiente: el cortisol estrecha tus arterias mientras la epinefrina incrementa la frecuencia cardiaca, lo que obliga al corazón a bombear sangre rápido y furioso... ¿Entiendes? Ahora bien, el oficial, por intervención divina, te entiende y te deja ir... Ahí se elimina tu estrés y tus niveles hormonales vuelven a la normalidad, provocándote un gran alivio...

Otro problemita de tener altos niveles de glucosa en sangre es que, al inhibirse la insulina, esto ocasiona que las células no puedan conseguir la glucosa que necesitan para funcionar bien, por lo que, inteligentemente para compensar esta insuficiencia, envían una señal de hambre a tu cerebro... Esto da como resultado que comas en exceso, ya que el cortisol aumenta el apetito y da paso a los antojos de alimentos ricos en calorías.

Más daños que genera el estrés

La inflamación crónica causada por la mala alimentación y el estrés favorece los niveles de cortisol, lo que castiga a tu sistema inmunológico. Como consecuencia, te vuelves susceptible a los resfriados, problemas gastrointestinales, alergias y a otras enfermedades, lo que aumenta el riesgo de que contraigas cáncer.

En cuanto a los problemas gastrointestinales, un cuerpo demasiado estresado no favorece la digestión ni la absorción correcta de los alimentos. Es por esto que ves a muchas personas que han estado mucho tiempo sometidas al estrés cómo desarrollan problemas de colon irritable, inflamación del revestimiento de la mucosa del estómago, gastritis, colitas o incluso úlceras.

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Enfermedad cardiovascular

Como hemos visto, el cortisol contrae los vasos sanguíneos y aumenta la presión arterial para mejorar el suministro de sangre oxigenada. Esto es provechoso para situaciones de “lucha o bien huida”, mas no constantemente.

A largo plazo, la constricción arterial y presión alta pueden conducir a daños en los vasos y la acumulación de placa, el escenario idóneo para un ataque al corazón.

Inconvenientes con tu fertilidad

El cortisol alto, debido a situaciones de agobio prolongado puede ocasionar disfunción eréctil o bien la interrupción de la ovulación y los ciclos menstruales normales. Así de mal te va con el estrés.

Además de esto, las hormonas sexuales androgénicas se generan en exactamente las mismas glándulas que el cortisol y la epinefrina, con lo que el exceso de producción de cortisol puede obstruir la producción inmejorable de estas hormonas sexuales.

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Otras condiciones

El estrés con el tiempo y el cortisol elevado pueden estar relacionados con el insomnio, el síndrome de fatiga crónica, trastornos de la tiroides, demencia y depresión, entre otras muchas condiciones.

Espero que hayas llegado a la misma conclusión que nosotros: ¡no merece la pena perder tu salud por andarte preocupando!

Recuerda que todo problema tiene su solución e incluso cuando no la tenga, el estrés que te pueda ocasionar, sí se puede manejar de forma eficaz. Mi abuelito que vivió 101 años, siempre decía: "Si mi mal tiene cura, por qué me apuro. Si no tiene cura, por qué me apuro"... 

Una nutrición balanceada y nutritiva, buena hidratación, buenos hábitos de sueño, el ejercicio, el tiempo de calidad con familia y amigos, la oración. ¡Existen cientos y cientos de soluciones!