Estudiante enferma de VIH ha infectado deliberadamente a más de 300 hombres

¡Hola!

Soy yo, Jesús... ¿Adónde vas? Espera... No dejes de leer esto, por favor. Te pido que no salgas de esta página ni apagues tu PC. No me ignores, no dejes de hablarme. No me des la espalda, necesito hablar contigo solo un ratito.

¿Qué piensas? ¿Crees que solo quiero hablar de tus pecados o de tus defectos?

No, hijo mío. Mi intención no es sermonearte o hacerte sentir culpable. Yo ya he cargado toda culpa, te he librado de tus pecados.

Solo quiero decirte lo mucho que te amo. Quiero que entiendas cuanto te quiero. Quiero decirte que no estás solo, que no me gusta verte triste ni decepcionado de la vida. ¡Yo deseo verte feliz!

¿Crees que estás solo? No, no lo estás. Siempre estoy a tu lado, no pienses que estoy alejado, solo viéndote desde arriba. Estoy muy cerca de ti, y si me pides que entre a tu corazón, lo haré, y así estarás aún más cerca de mí.

Si supieras cuan bueno es dejar todo aquello que te atormenta o nubla tu alma y venir a mí. El único que te puede sanar y dar paz. Me gusta estar en tu interior, me gusta que sientas paz conmigo.

¿Sabes qué? Yo te conozco. Te conozco como la palma de mi mano. Yo sé cuándo sientes miedo y sé cuándo éste te paraliza y te obliga a ocultarte de los demás. Estoy consciente de que a veces te sientes inseguro y llegan a ti momentos de envidia, y aunque no lo quieras, te sientes inferior a los demás. Pero quiero que sepas que, aunque el mundo te rechace, espera en mí. Yo lo sé todo, incluso lo que tú no sabes de ti mismo.

¡No estás solo! Sé de tus luchas, sé de tus sufrimientos, sé de tus angustias; conozco tus deseos y aspiraciones; también sé de memoria tus sueños más íntimos. Sé que la vida no ha sido fácil. Conozco a la perfección tus decepciones y también sé que le temes al futuro, que le temes a lo que no conoces. También sé que a veces pierdes los estribos y hablas cosas por hablar, cosas de las que luego te arrepientes.

También sé que cuando llegan las dudas sientes que nadie te ama de verdad, y te preguntas si le importas a alguien o si yo existo de verdad, no te culpo. Yo te entiendo y estoy contigo.

Yo comprendo tu batalla interior y sé que, aunque te esfuerces al máximo, las cosas no te salen bien y siempre algo te queda mal. Pero no te esfuerces, nada depende de ti. Solo en mí, solo en mí está la solución.

Oye mi voz, te estoy llamando. Yo soy el camino, la vida y la verdad. Escucha al amor que te ofrezco, pues di mi vida por ti. Deja todo lo que hiere tu alma y ven a mí. Te hablo con todo mi amor.

 

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