Pero... la visita de esta muchacha, ya no podría arreglar nada. Él ya tenía –supuestamente- preparado un viaje a Tailandia a los pocos días, que dizque a trabajar de maestro de inglés -nada que ver con lo que había estudiado-. Traté de hablar con él (sin ser directa), le dije que lo amaba mucho y le pedía perdón por dejarlo solo tanto tiempo cuando era pequeño. Él esquivó una respuesta, diciendo: ― No te preocupes mamá todo está bien. En seis meses regreso y cuando venga te llevo a pasear, nos vamos a Florida, o si quieres al Salvador, para que te distraigas un poco - me dijo mi muchacho. Él tomó sus maletas, me dio un abrazo tan fuerte que aún lo estoy sintiendo: ― te quiero mucho mamá, eres la mejor mama del mundo. Yo me solté llorando y vi que él también lloraba, pero se secó las lágrimas rápido, y bajó a tomar el taxi que lo llevaría al aeropuerto. Jamás lo volvería a ver con vida, jamás. Aun lo puedo ver... su suéter rojo, su pantalón azul nuevo, su rostro moreno, ese abrazo tan fuerte…
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