Cuando finalmente estés llevando a cabo esa obra o propósito para lo cual Dios te llamó: tú verás como Dios extiende su amor, su salvación a través de ti; y como Dios prospera lo que tú haces y, que está dentro de su voluntad. En todos los pasos que hemos mencionado, podemos cometer errores y caminar hacia el lado contrario a la voz de Dios, pero si en tu corazón tú te has decidido a hacer su voluntad: Dios hará que no “llegues muy lejos” huyendo de su presencia. Lo más seguro es que Él te reencaminará y te guiará:
“…Estando convencido precisamente de esto: que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús…” Filipenses 1:6

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