2020-10-16

Te haré una pregunta, ¿eres capaz de reconocer la voz de tu padre, madre o hijo en un supermercado? Aunque él o ella esté a dos o tres pasillos de ti, ¿reconocerías su voz si gritara tu nombre? Muchos de nosotros solemos identificar la voz de nuestros amigos y familiares muy fácilmente. 

La voz es algo que podemos reconocer con mucha seguridad

Reconocer la voz de alguien que conocemos es algo tan personal e íntimo, que no podríamos fallar en su reconocimiento. Hace poco vi un programa de televisión educativa en la que unos pastores de oveja con cientos y cientos de ovejas hicieron un experimento. Dejaron que sus rebaños se mezclaran y luego, desde una distancia prudente, cada uno de ellos comenzó a llamar a sus ovejas. ¿Puedes imaginar aquello?

El escenario se veía algo complicado. Varios miles de ovejas mezcladas, por tanto, cuando cada pastor comenzó a llamar a sus ovejitas como solía hacerlo, para sorpresa de todos, cada una de ella respondió y fielmente se dirigió a su pastor.

Es decir, cada oveja, sin equivocarse, reconoció la voz de su pastor y acudió a su llamado. ¡Asombroso! Del mismo modo, Jesús, nuestro Señor, se refiere a sí mismo como nuestro pastor.  

De hecho, una de sus declaraciones más alentadoras sobre su relación con todo aquel que le siga es muy, muy esperanzadora. Jesús se muestra ante nosotros como un humilde pastor. Pero ¿Sabes cuál es la responsabilidad de un pastor? 


Un pastor está dispuesto a arriesgar su vida por sus ovejas. Un pastor está dispuesto a salir a buscar la oveja que se le ha perdido. Aunque esta sea pequeña, flaquita y enfermiza,  sale a buscarla porque la ama y sabe que debe cuidarla aun cuando tenga que enfrentarse a leones, osos o lobos salvajes. Por tanto, cuando las ovejas oyen la voz de su pastor, responden. ¡¿no es esto maravilloso?! 

"Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano" (Juan 10:27-29). 

Esto es más que maravilloso. Por más problemas que tengas, por más que te sientas olvidado, deprimido o desesperanzado,  no te escapas de la mirada amorosa y fiel de nuestro Señor.  

Escucha su voz

Tienes que tener algo muy claro. Tú puedes escuchar su voz y seguirlo. Todo depende de su plan perfecto.

Pero... si podemos escuchar su voz, ¿por qué hay personas que no pueden discernir si están escuchando la voz de Dios? 

No estás solo en esta interrogativa. La verdad es que muchos creyentes tienen problemas para reconocer la voz de Dios. Muchos piensan que ya Dios no nos habla. Que solo podemos escucharlo a través de su Palabra. Pero si tomamos en cuenta lo que Jesús nos dice, podemos estar seguros de que nuestro Señor nos habla con absoluta confianza.  


Ahora bien, ¿puedes tú escuchar su voz? Sí, por supuesto que tú puedes escuchar la voz del Buen Pastor. Desde que comenzaste a leer este artículo, ya estás oyendo su voz.

Pero ¿cómo puedes oírlo?  

La respuesta: Practicando la oración. De hecho, una muestra de que tienes fe es precisamente si puedes orar. Si oras, tienes fe. ¿Estás orando con frecuencia? 

Sin embargo, una cosa te diré, tu oración debe ser consciente. Es decir, no ores por orar. Cuando lo hagas tómate un tiempo para sentir la Presencia de Dios. Haz silencio y mira cómo te conectas íntimamente con el Todopoderoso, porque Él lo ha prometido. Estará contigo todo el tiempo. 

En una oración consciente solemos tener una retrospectiva de nuestras conversaciones, acciones o decisiones que tomamos durante el día. Poniendo especial cuidado en cómo Dios respondería a todas ellas.  

Es decir, la clave es identificar la Presencia de Dios obrando en nuestras vidas.   Pero... no se trata de un ejercicio mental en esta disciplina de oración. Se trata de escuchar la voz de Dios siendo confiadamente.

Date cuenta de que le estás pidiendo a Dios que te muestre su presencia y nos revele su accionar.  Si logras enfocarte en esto, probablemente no te estancarás fácilmente en una decisión, porque tendrás plena confianza en que Dios es quien está obrando.   

¡Vamos! No es difícil, es entender que Jesús, tu amigo y pastor, está junto a ti. Puedes estar seguro de esto porque Él lo prometió.   

“Enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo” Mateo 28:20.

Debes creer que Dios te habla. NO se trata de un monólogo. Espera quieto a que Él responda.                                  

En resumen: solo debes creer en su Palabra cuando dice que está a tu lado todo el tiempo. No importa la circunstancias en la que te encuentres: en un hospital, en la cárcel, en tu escuela o universidad, en tu trabajo, en tu casa, en tu auto... Dios está contigo y quiere hablarte. También quiere que le hables, que le cuentes tus planes, pero OJO: Él buscará tu mejor opción. Puedes confiar en que Él eligió rutas seguras y confiables desde su perspectiva omnisciente mucho antes de que tú nacieras. Confía en Dios, Él está a tu lado ahora.