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2016-09-28

Hierro de una cazuela

Dice el salmo 91 que podemos habitar bajo el abrigo del altísimo, de Dios, tu padre, mi padre, quien nos protege y nos atrae hacia el con su magnífica gracia y con la dulzura de su amor.

Mientras sigamos comparando a Dios con nuestros padres terrenales jamás tendremos una idea clara de que tan grande e infinito es el amor del creador del universo para nosotros.


Dios nos perdona, Dios se olvida de nuestros pecados. Dios nos busca cuando nos alejamos, Dios no nos grita, ni nos regana con palabras hirientes. No todos tuvimos padres terrenales que nos castigaban ya sea con golpes o palabras duras, y aquellos que si sufrieron castigo físico son quienes a veces anhelan el amor de Dios con toda su alma, pero temen acercarse por creer falsamente que no serán aceptados por Dios.

Aquellos que tuvimos padres buenos, sabemos recibir el amor de Dios, pero aun así nuestra limitada mente no puede comprender porque Dios nos ama tanto. Claro, él nos ama tanto que nos va a disciplinar y en esos momentos podemos sentirnos “castigados” o “solos, abandonados”, pero no lo estamos. No lo estamos.

Te lo repito: Tú no estás solo, y si has cometido algún grave pecado, ofensa a Dios o a tu prójimo, o inclusive un crimen, es verdad que tendrás que sufrir las consecuencias, pero también es verdad que no por lo que hayas hecho Dios te ha dejado de amar.

Si estás leyendo estas palabras, esto es una señal de que Dios te está buscando para lavar tus pecados, arrancar tus maldades, y crear en ti un nuevo corazón.

Yo oro a Dios para que él te revele la grandeza de su amor por ti y que tu regreses a Él.

Por favor envía este escrito a un amigo o amiga que necesita el amor de Dios.

Hierro de una cazuela

La más grande manifestación de nuestra soberbia humana es no creer ni confiar en Dios. Nos creemos mas sabios e inteligentes que el creador del cielo y la tierra.

Esto es aún más grave cuando decimos que "creemos" en El.  Muchos decimos también que no solo hay que creer en El, sino también debemos creerle a Él.

Si amamos su palabra y nos alimentamos de ella, conocemos entonces las promesas de Dios. Y si decimos que son “promesas’ entonces deberíamos de creerlas. No estamos recibiendo una promesa de un humano. 

A veces confiamos más en mujeres y hombres que fallan, y de seguro tarde o temprano “nos fallaran”, y no podemos creerle al creador del universo que nos ha prometido todas las cosas en Cristo Jesús. Yo menti, tu mentiste, aquel mintió, ella mintio, todos mentimos, y asi podemos conjugar el verbo mentir aplicandolo a cada ser humano que existe y ha existido en esta tierra. Pero Dios no miente, ni se arrepiente de habernos dado sus promesas.

Mira: Salvación, sanidad, protección, seguridad, provisión, paz, tranquilidad, un futuro de bendición para ti y para tu familia, son tan solo unas pocas de las muchísimas promesas de Dios para ti.

Si le creemos a Dios, lo más lógico sería someternos a Él y encomendar, entregar, darle a él las riendas de nuestra vida y que sea El quien nos guie en nuestro camino, en todo lo que hacemos.

Ya dijimos arriba que los humanos fallan.  No pongas en un pedestal a nadie. Todos tenemos altas y bajas y en veces cosas que están fuera de nuestro control, afecta nuestras vidas impactando nuestra manera de pensar y podemos cambiar, y te podemos fallar. 

Solo Dios tiene el poder de guiarte, protegerte e inspirarte a tomar las mejores decisiones, solo Él puede guiarte sobrenaturalmente hacia la senda correcta, solo él te puede dar las soluciones a tus problemas.

Necesitas creer en sus promesas y necesitas confiar tanto en El, que le puedas encomendar, entregar tus caminos y tu futuro a Él.

Hierro de una cazuela

EL cuida de su creacion. El cuida de sus hiios, El cuida de ti. Escucha ahora esta bella melodia y letra en la voz de Elienisse y siente la voz de Dios que te dice: Yo cuido de ti. 

Sé que el tiempo no espera 

Cuando todo se siente acabar 

En tu cuerpo ya no quedan fuerzas 

Y tu lucha no puedes ganar 

Hay una promesa de Dios para ti 

Que a tu vida traerá mucha paz 

El cuidara de tu corazón 

Y tu alma 

 El estará a tu lado 

Aunque no lo entiendas nunca se olvidó de ti 

Tu clamor ha escuchado 

Él ha prometido sanar tus heridas 

Y cuida de ti 

El  cuida de ti, El cuida de ti 

 Sé que sientes tristeza 

Y que lloras en la intimidad 

En las noches te agobia la espera 

Y tu crisis no ves terminar 

Hay una promesa de Dios para ti 

Que a tu vida traerá mucha paz 

El cuidará de tu corazón 

Y tu alma 

 Si sientes que tu vida se acaba El cuida de ti 

Él te dice no temas descansa yo cuido de ti

Hierro de una cazuela

Esta es la verdad: Dios no desampara a sus hijos. Dios se goza cuando sabe que confiamos en El. 

Tu puedes confiar, o puedes ir a un nivel mas arriba que es el de “descansar” en El.

Tal y como cada noche llegas y te acuestas cansado y descansas tu cabeza en la almohada y casi sin pensarlo te quedas dormido, asimismo es posible que descanses en Dios de tal manera, que aun estando despierto puedas recibir todos los beneficios de un verdadero descanso.


Descansar en Él es dejar de preocuparse. Olvidarse de las penas, dejar de pensar en los problemas y enredos de la vida.


Claro, tu continuas con tus labores diarias, pero tiras al fondo del mar la ansiedad y el temor sobre todo a cosas que no puedes controlar.

Un anciano siervo de Dios, Adolfo Salazar Tinajero, me enseño grandes lecciones acerca de confiar en Dios y de cuando es el momento cuando debemos de entregar a El nuestras cargas.

Un día vine a pedirle consejo sobre un problema que yo tenía y a confiarle mi pregunta de porque Dios no había aun actuado en mi favor.

El me dio este ejemplo, preguntándome: ¿Si caminas descalzo por el monte y una espina se clava en tu pie que haces? ¿Le pedirás a Dios que te la quite?

- No, le respondí, obviamente me siento por ahí en una piedra o en el suelo y trato de quitármela yo mismo.

- Así es en las cosas de la vida, me dijo él.  Hay situaciones en las que Dios te da la facultad y sabiduría para actuar inmediatamente, sin embargo, hay otras en las cuales necesitas que Él te guie, y en veces que te tome de la mano, o su misma mano venga y obre a tu favor.

Mira, Dios te entrego una misión y puso a tu lado, y bajo tu cargo seres maravillosos que tú tienes que cuidar. No dejaras de trabajar ni de proveer para los que amas. Eso sería ir en contra de los mandatos divinos. Pero precisamente Dios está peleando por ti contra todos aquellos obstáculos y enemigos que buscan quebrantarte y arrebatarte la bendición de Dios.

Tú no puedes ver esos enemigos,pero Dios sabe en donde se esconden, El no permitirá que sufras un emboscada. Tu no eres perfecto, hay cosas que no sabes, ni entiendes y para  las cuales ningún entrenamiento de guerra ni ningún título profesional  te darán el poder para vencer. 

Tú sabes que Dios es perfecto, tú entiendes que Dios Todo lo sabe, tú entiendes que El que tiene el poder y tú reconoces que si recibes la victoria es por su infinita gracia y su maravilloso amor hacia ti. Esta es la razón por la que debemos confiar en él siempre. Nosotros no lo sabemos todo él Todo lo sabe y todo lo puede, amén

Dice la biblia que el caballo se alista para la batalla, pero de Dios es la victoria. La cuestión es que como todo un guerrero tú tienes que poner atención en las cosas de la vida y estar siempre listo para la batalla, pero puedes confiar que, llegado el momento, tu levantaras tu espada, pero el poder del Dios omnipotente peleara y vencerá por ti.

Hierro de una cazuela

Hierro de una cazuela