2020-12-30

La fe ha sido maravillosamente descrita en la Biblia y fue la fe la que vinculó a los grandes personajes de la Biblia con Dios, ya que creyeron en Él sin verlo, lo amaban y muchos hicieron sacrificios personales, lucharon por Él de manera inquebrantable. Abraham es un ejemplo contundente de esta fe que todos necesitamos tener hoy en día. 

Abraham, denominado también como el padre de la fe, tenía una fe tan grande en Dios que casi le entrega a su amado hijo en sacrificio, pero el buen Dios no lo permitió y, al contrario, debido a su fe y obediencia, Dios llenó de bendiciones infinitas a Abraham convirtiéndolo en Padre de Naciones.

La fe es confiar en lo que no sabemos o no podemos ver y aceptar lo que Dios ha elegido para nosotros, sabiendo que nuestro Salvador Jesús, fue crucificado cruelmente, murió y resucitó. Ahora esperamos con amor Su regreso.

Esta es la verdadera fe, la que está puesta en Jesús, a quien reconocemos como el Cristo redentor, también como el Hijo de nuestro glorioso Dios.  
Por esta fe nos llega la redención que nos hace libres de todo pecado, por lo tanto, sabemos que Dios está al tanto de todo cuanto nos pasa. Él tiene el control.

Fe para mover montañas

Las montañas nos llegan de diversas formas, como obstáculos, oposición, enfermedad, muerte, confusión, dificultad, imposibilidad y situaciones que parecen insuperables.

“¿Quién eres tú, oh gran monte? Delante de Zorobabel serás reducido a llanura; él sacará la primera piedra con aclamaciones de: Gracia, gracia a ella” Zacarías 4:7.

“Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane” Isaías 40:4.

Aquí se representa a una montaña de manera figurativa para indicar que la misma representa las dificultades y obstáculos que ocurren en el transcurso de nuestras vidas. 
La fe derriba nuestras montañas, también aclara nuestro camino; lo hace fácil de transitar, y, los obstáculos se vuelven nada ante nosotros gracias a Su poder. 

“Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho” Marcos 11:23

Si tenemos fe, todo lo que es  bueno y noble a los ojos de Dios, puede hacerse realidad dentro de los parámetros establecidos por nuestro Señor. Debemos aceptar su voluntad, porque su voluntad es perfecta. Dios siempre quiere lo mejor para nosotros.

Esto sucede cuando en lo más profundo de nuestro corazón sabemos y creemos que Jesús es nuestro amado Salvador. 

Solo se necesita un poquito de fe

Así, el tamaño de nuestra fe resulta insignificante ya que, aunque sea pequeña como una semilla de mostaza, todo será, tal como decimos que debería ser, en el nombre de Jesús.
Por lo tanto, pensar, reflexionar y orar con fe es indispensable para nosotros como fieles devotos, ya que, no somos sólo personas comunes, Cristo dice que todo lo que se pide y cree con intensidad, al pedirse con fe, será dado.

Si tienes la palabra de Dios sobre la cual edificar tu fe, si no dudas en tu corazón, si pides milagros de acuerdo a la voluntad de Dios, lo que pides o decretas sucederá por medio de la fuerza y el poder de nuestro Dios en Cristo Jesús.  

Con fe, la mayor dificultad se supera y todas las cosas se llevan a cabo. Todo es posible, para el que puede creer.