2020-12-12

Ante un momento de gran estrés el miedo y la tensión no nos permiten pensar con tranquilidad y se nos hace difícil analizar lo que está pasando a nuestro derredor. La ansiedad y la depresión siempre se encuentran en la puerta, pero no tenemos por qué darle paso, si tenemos un Dios y salvador que todo lo puede y se hace más fuerte en nuestras debilidades.

“Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie” Santiago 1:5.
  
Quien esté falta de sabiduría pídala a Dios quien la da en abundancia. De sus labios brotan la ciencia, los conocimientos y la sabiduría (Proverbios 2:6). Quien puede ayudarnos si no es el Gran Yo Soy. 

Debes tener calma, llenarte de Su Palabra y Espíritu, Dios escucha el clamor de Sus hijos. A veces, le pedimos a Dios que nos dirija, que tome el control de nuestras vidas, que le pertenecemos… Esas son palabras hermosas, pero si estas no manan de un corazón deseoso del Señor  y de Sus bendiciones, no seremos escuchados, no son peticiones sinceras.

Pídele a Dios con confianza que sea el Rey de tu vida, pero no le pidas que te ayude si no quieres que lo haga. Él te escucha, quiere darte la felicidad eterna, si no lo deseas y trabajas en hacer las cosas a tu manera y no como es mejor según la Palabra de Dios; en verdad no le estás orando a Dios, solo tratas de negociar con Él, no recibirás realmente una respuesta. 

Para recibir la sabiduría y consejo de Dios en momentos de pánico:


Orar de corazón.

La oración es la armadura del cristiano, no porque le pedimos a Dios lo que queremos y Él nos lo da, no se trata de una lista de deseos. La oración es la armadura del cristiano porque cuando nos acercamos al Padre y le suplicamos que se haga Su voluntad y lo que es mejor para nosotros, estamos anhelando ser santificados por la sangre preciosa de Cristo, suprimiendo todo deseos de la carne.

Ya no vives tu, ahora Cristo es quien vive en ti. Vives por la fe en Jesús, tu vida no depende de tus fuerzas ni de los sacrificios que puedas hacer (Gálatas 2:20).

Sé específico en su oración.

Tal vez no sepas exactamente lo que quieres, solo quieres salir del problema.
La oración no se trata de ti, debes ponerte de acuerdo con Dios, que tu petición vaya acorde a lo que nos dice la Palabra. De seguro, Dios te está guiando hacia una bendición en tu vida que será para Su gloria, pero como no quieres esa bendición que es lo mejor para ti te quedas estancado y cunde el pánico. 

“Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites” Santiago 4:3. 

No seamos ignorantes al llamado de Dios, escuchemos Su voz.¿En este momento de pánico que escuchas? ¿Continuas escuchando tus deseos y tu tristeza… los “si tuviera”… “si fuera”... o le estas dando el permiso a Dios de que te levante y te fortalezca para la gloria de Su nombre? 


 Déjate dirigir.

Oras para la gloria de Dios, te dejas instruir para la gloria y por último, eres dirigido y te mantienes firme en Cristo para la gloria de Dios.

No tenemos idea de cómo el Señor obra en nuestras vidas, pero podemos estar seguros de que lo hace. La dirección de Dios es única, no hay coincidencias o casualidades de que tengas algunos talentos o dones ni tampoco en que se te presenten dificultades en los que tengas que crecer en Espíritu para salir de ellos.

Podríamos decir que las respuestas que recibimos de Dios son como un rompecabezas perfecto, cada pieza es una parte de la imagen de lo que Dios quiere para ti.