2020-10-01

Fuimos hechos a su imagen y semejanza.  Esto ya demuestra su amor. ¡Cuán maravilloso es nuestro Dios!  Sin embargo, esta primera verdad es una de las más difíciles de creer para sus mismos hijos. ¿Yo? ¿A imagen y semejanza de Dios?

Somos imagen de Él... El Señor es nuestro Padre. 

Desde el primer capítulo de la Biblia hasta el último, el Señor se ha dado a conocer como un Dios amoroso, misericordioso, justo, santo, eterno, omnipresente, poderoso y muchos atributos que solo Él posee a desarrollo  un plan perfecto para la humanidad, a pesar de que le desobedecemos nos dio otra oportunidad de acercarnos a Él a través de la sangre poderosa de su hijo.

Por su divinidad Él es digno de toda adoración y toda alabanza.  Y siendo Él más que nosotros se humilló para salvarnos de nuestra propia maldad, porque Él nos ama. 

''Al que no cometió pecado alguno, por nosotros Dios lo trató como pecador, para que en él recibiéramos la justicia de Dios." 2 Corintios 5: 21.

Este pasaje es más que una explicación de lo que somos para Dios, Él nos ama y desea lo mejor para nosotros, tanto es su amor que envió a su hijo a morir por nosotros. Pero si continuamente le damos la espalda y blasfemamos su nombre Él se apartará de nosotros.    


Cuando vemos lo que éramos antes y vemos en lo que como nos vamos convirtiendo a través de su Palabra y del Espíritu de Dios es imposible no rendirnos ante Él. Él desea estar siempre a tu lado porque te ama, solo te pide que le sigas y le reconozcas como el Dios todopoderoso que es. Así que podemos ver lo inexplicable que es el obrar de Dios en todo lo creado y en  todo lo que pasa en nuestras vidas.    
                 

El pecado nos aleja de nuestro formidable y maravilloso Dios

Por nuestra naturaleza pecaminosa  andábamos muertos en nuestros delitos y pecados; nacemos con un hueco en nuestro corazón que busca ser llenado con el amor de nuestro único y suficiente salvador, Jesús.                           

''Nadie hay que invoque tu nombre, que se despierte para apoyarse en ti; por lo cual escondiste de nosotros tu rostro, y nos dejaste marchitar en poder de nuestras maldades. Ahora pues, Jehová, tú eres nuestro padre; nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos somos todos nosotros.'' Isaías 64: 7-8.

Dios en su infinita  misericordia nos hizo aceptos en el amado para nuestra salvación y gloria de su Nombre.