Cómo se celebra la Navidad en los Estados Unidos y Canadá

2020-11-02

“Mía es la venganza; yo pagaré. A su debido tiempo, su pie resbalará. Se apresura su desastre, y el día del juicio se avecina”. Deuteronomio 32:35

Dios es justo y aborrece la maldad,y, también es un padre que protege a sus hijos y nunca los abandona. Nuestro refugio y nuestro amparo, quien nos libra del mal es Él.

¿Qué nos puede hacer un simple mortal, puede escapar de la mano de Dios? Por supuesto que claro que... ¡NO! Nuestra roca firme, nuestro escudo. El que se atreva a herir a uno de los hijos de Dios pone una piedra en su cabeza, se castiga a sí mismo. 

Confía en Dios para que haga un justo juicio, no pasará por alto tu dolor y molestia, Su mano es fuerte y poderosa y Su amor hacia ti más grande de lo que te puedes imaginar. Aquellos que obedecen Sus mandamientos son como la niña de Sus ojos ¿quién puede hacerle daño a la niña de papá?

Tú me cubres con el escudo de tu salvación, y con tu diestra me sostienes; tu bondad me ha hecho prosperar. Me has despejado el camino, así que mis tobillos no flaquean. Salmos 18:35-36


¿Por qué Dios no quiere que nos venguemos?

Dios no quiere que nos venguemos de nuestros enemigos, más bien, Él quiere que los amemos como a nosotros mismos, aunque lo veas imposible es como debe ser. Dios protege tanto nuestro cuerpo físico, como nuestro corazón espiritual. 

Nuestro Padre quiere que estemos limpios de pecado, que nos alejemos de la maldad que puede haber en nuestro entorno y nuestro interior, no quiere que maquines formas de castigar a los demás. De todos modos, tú no piensas como Dios, no eres santo si no es a través de Cristo. Tú no eres justo, eres un pecador al igual que aquella persona que te hizo mal.

¿La venganza de Dios caerá sobre Sus hijos?

Yo reprendo y disciplino a todos los que amo. Por lo tanto, sé fervoroso y arrepiéntete. Apocalipsis 3:19
El Señor no nos  echará a las llamas por amor a Su hijo quien se entregó por nosotros, bañándonos con Su sangre misericordiosa que perdona a todo aquel que en Él cree.  

No recibiremos un duro castigo, pero sí una fuerte corrección. El Señor desea transformarnos, nos protege del enemigo y de nosotros mismos. ¿Qué diremos ante esto, dudas de la fuerza de tu escudo?

Reconoce la grandeza de Dios, teme y obedece Sus mandamientos para que disfrutes de Su amor y protección en tu vida.