Ecolalia: Cuando los niños repiten lo que usted dice

2021-11-24

“Por sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque de él mana la vida”. Proverbios 4:23

Si de nuestro corazón proviene la vida, sea que tenga algo bueno o malo eso nos dará.
Sabemos que físicamente nuestro corazón es el órgano encargado de bombear la sangre que circula en nuestro cuerpo y con ella todo lo que necesitamos para que nuestro cuerpo esté sano y fuerte, elementos nutritivos, oxígeno y otras sustancias. 

Pero, ¿qué función tiene nuestro corazón espiritual? 

Esta función dependerá de qué corazón tengas, si tienes un corazón de piedra como el del faraón que esclavizó al pueblo de Israel, tu corazón dará malos frutos. Un corazón insensible, un corazón sordo a los mandamientos de Dios, un corazón que va de continuo al mal, es un corazón apartado de Dios. Pero si tienes un corazón que busca a Dios y desea recibir  la gracia del Padre y ser transformado a un corazón sensible y amoroso, la función de tu corazón será bendecir el nombre de Dios, rindiéndose por completo en adoración.   

Los corazones de piedra destruyen el alma y se llenan de impurezas que tanto Dios detesta, como está escrito en Romanos 2:5:

“Pero por tu obstinación y por tu corazón empedernido sigues acumulando castigo contra ti mismo para el día de la ira, cuando Dios revelará su justo juicio”. 


Si quieres que Dios renueve tu vida, acercarte a Él con:


Un corazón quebrantado.

A pesar de que la palabra quebrantado no tiene un significado muy positivo, es el mejor estado en que puede estar nuestro corazón a la hora de entrar a la presencia del Todopoderoso: Hecho pedazos. Arrepentido y rendido ante su creador quien con amor une cada trozo y convierte en un corazón de piedra, en uno lleno de Su Espíritu. 

“Les daré un nuevo corazón, y les infundiré un espíritu nuevo; les quitaré ese corazón de piedra que ahora tienen, y les pondré un corazón de carne. Infundiré mi Espíritu en ustedes, y haré que sigan mis preceptos y obedezcan mis leyes”. Ezequiel 36: 26-27

Un corazón que ame la Palabra de verdad.

“Ciertamente, la palabra de Dios es viva y poderosa, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta la médula de los huesos, y juzga los pensamientos y las intenciones del corazón”. Hechos 4:12

Si tenemos la Palabra de Dios guardada en nuestros corazones, recibiremos la sabiduría divina que solo viene de Él. Comprenderemos la voluntad y justicia de Dios, no caeremos en el mal porque Dios nos dará del buen discernimiento y nos llenará de Su  Espíritu. (Salmos 37: 30-31)


Un corazón que ame a Cristo.

El corazón que ama a Cristo lo imita y le sigue, reconoce que necesita del amor de Dios y de Su infinita misericordia. Todos anduvimos muertos en nuestros delitos y pecados antes de conocer el Evangelio de Cristo. 

Amamos a Dios porque Él nos amó primero, nos acogió como Sus hijos y nos transformó de pecadores a Sus hijos por fe.

 “Luego dijo Jesús a sus discípulos: —Si alguien quiere ser mi discípulo, tiene que negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguirme. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa, la encontrará.

¿De qué sirve ganar el mundo entero si se pierde la vida? ¿O qué se puede dar a cambio de la vida?” Mateo 16:24-26  

Oración para que Dios cambie tu corazón: 
Dios Todopoderoso, te doy gracias por Tu infinito amor y misericordia para conmigo. Perdóname Padre. Vengo a ti con un corazón arrepentido que desea ser renovado. Quiero ser Tu hijo. Deseo recibir la salvación por medio de Cristo. Concédeme Señor estas peticiones.

Ya no quiero vivir en las tinieblas. Ya no quiero sufrir por la maldad del pecado. Recíbeme Padre y transforma mi corazón  en uno que ame a Cristo, mi salvador. Amén