10 Formas raras y originales de conquistar a una mujer

2021-01-21

Dios nos llama a vivir en su amor y por la fe. Esto significa que actuamos no basándonos en nuestros sentimientos, sino en lo que Dios nos llama a hacer. No creemos en algo por cómo nos hace sentir, sino por lo que dicen las Escrituras al respecto.
 
Ejemplos del Antiguo Testamento

Hebreos 11:1-6

La fe

“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. 2 Por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos.

Por la fe comprendemos que el universo fue hecho por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.

Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando a Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella.

Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuera traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios. Pero sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que él existe y que recompensa a los que lo buscan.
 
Todos ellos probablemente tenían sentimientos de duda, miedo, tentación hacia el pecado e incertidumbre, pero caminaron por fe.
 
Toma el ejemplo de Noé

Hebreos 11:7

“Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvaría; y por esa fe condenó al mundo y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe”.

Noé era anciano y pasó muchos años construyendo un arca porque vivía entre personas que odiaban a Dios y vivían en pecado. Ante todo, Noe eligió vivir por fe en Dios. Su fe en Dios lo impulsó hacia adelante, y no sus volubles sentimientos.

En cuanto a nosotros

Hoy podemos elegir vivir de nuestros sentimientos o de nuestra fe. Si tu fe está en Cristo, es sólida y confiable, no necesitas de tus sentimientos caprichosos y cambiantes.
Al final, es Dios y Su Palabra los que deben comunicar nuestros sentimientos, no al revés. Cuando sientas la tentación de escuchar tus sentimientos, detente. Mira la Palabra de Dios, compara siempre lo que sientes con lo que Él dice.

Si tus sentimientos están alineados con Dios es perfecto. Pero, si tus sentimientos contradicen la Palabra de Dios no debes seguirlos, ya que no son dignos de confianza. La Palabra de Dios es tu fuente y fundamento. Vívela intensamente y no le des paso a tus sentimientos.