2020-10-09

A pesar del gran número de enfermedades que aparecen y desaparecen golpeando a la humanidad, las acostumbradas olas de gripe y enfermedades de temporada  no bastaron para prepararnos ante una situación como esta.

El Covid-19 no solo ha puesto en riesgo nuestra salud física, también ha debilitado nuestro espíritu.  Cuando quitamos nuestros ojos del Dios Todopoderoso y nos olvidamos de sus bendiciones dejando de confiar en Él, somos arrastrados por nuestros propios pensamientos y caemos en un profundo vacío lleno de tristeza y lamentos.

Debemos cuidar de lo que pensamos y la forma en que percibimos nuestro alrededor, no mirando lo que nos rodea con los ojos de angustia y depresión, sino a través de los ojos de Dios. Su amor. Su misericordia. Su poder. 

<<Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos,y él allanará tus sendas>>. Proverbios 3: 5-6


Deuteronomio 31:8

<<El Señor mismo marchará al frente de ti y estará contigo; nunca te dejará ni te abandonará. No temas ni te desanimes>>.

Si Dios está contigo, ¿por qué temes? Él es tu escudo y te protegerá. nunca te abandonará. Confía y búscalo con todo tu corazón, porque sus bendiciones son grandes y son lo mejor que podría pasarnos.


Salmos 31:24

<<Cobren ánimo y ármense de valor, todos los que en el Señor esperan>>.

La Biblia nos dice que esperemos en el Señor, pero no nos dice hasta cuando.  Por lo tanto, confiemos en nuestro Padre en todo tiempo, sin dudar o temer por las situaciones que pasan. Sean valientes y esforcémonos porque Él siempre estará con nosotros. 


Salmos 119: 49-50

<<Acuérdate de la palabra dada a tu siervo,en la cual me has hecho esperar. Ella es mi consuelo en mi aflicción, porque tu dicho me ha vivificado>>.

Confía en la Biblia en todo tiempo. Sin importar lo que esté pasando, debes entender que los pensamientos de nuestro Señor son más grandes que los nuestros.
Dios nos instituyó sus mandamientos, no para castigarnos u obligarnos a hacer cosas, lo único que nos puede esclavizar es el pecado. Su Palabra es refrigerio a nuestros huesos, es nuestro soporte y guía en momentos difíciles.

Salmos 120:1

<<En mi angustia invoqué al Señor, y él me respondió>>.

Arrodíllate ante tu Señor. Cuéntale qué es aquello que te atormenta, pídele que te dirija en Su camino y que Su reino venga a ti. Pero pídele con un corazón contrito y humillado, deseoso de su Dios: no pensando en ti. 

Dios puede ordenar tu vida y calmar tus inquietudes si le permites estar en ella, no ores pidiendo para que se cumpla tu voluntad y de la forma que quieres que sean las cosas, sino para que se cumpla la voluntad de Dios y su plan perfecto.


Isaías 53:4 

<<Ciertamente él cargó con nuestras enfermedades y soportó nuestros dolores,pero nosotros lo consideramos herido,  golpeado por Dios, y humillado>>.

Por nada en el mundo podemos olvidarnos de Cristo. Nuestro dolor y sufrimiento fueron abolidos con el derramamiento de Su preciosa sangre, el que no conoció pecado padeció por los nuestros. Dios nos promete en Su Palabra que siempre estará con nosotros, que nos bendecirá y nos mantendrá junto a Él. 

Entonces, ¿por qué debemos preocuparnos de las cosas que podrían pasar si estamos en las manos de nuestro Soberano Dios? ¿Estás dudando de las promesas de tu Padre?