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2020-10-13

Efesios 4:32 nos enseña cómo podemos encontrar nuestra felicidad amando a los demás como Él nos ama.

Dios no sólo está ahí para darnos todo lo bueno que prometió, también tiene otros propósitos para nosotros: quiere darnos una nueva relación con él y salvar nuestras vidas de la muerte y hacernos personas perfectas en Cristo. Él es el dador de las promesas y es el dador del conocimiento de los planes de su corazón para ti, hoy mañana y siempre.

Aprendiendo a amar en Cristo

En la Biblia se nos da el conocimiento de los planes del Señor a través del ministerio de Jesús. Hay una importante lección que debemos aprender aquí y es que debemos confiar en que él caminará con nosotros en caminos que tal vez no podamos entender, aun cuando nuestro corazón no esté de acuerdo con la razón.

Así es, en ocasiones solo deberás ser bondadoso, aunque la situación pareciera que no lo amerita.

El mandato de amor en Efesios 4:32

<<Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo>> Efesios 4:32.

Perdonar como Dios nos perdona. Pero… Dios es Dios….

Dios es misericordioso y Su amor sobrepasa todo entendimiento, es imposible ser como Dios y perdonar tal como Él perdona. Aun así, Dios nos pide que hagamos 
como Él hace y que nos perdonemos unos a otros. 

El segundo mandamiento en las tablas de piedra entregadas a Moisés es: amar a tu prójimo como a ti mismo. Pero… ¿Qué significa exactamente amar a tu prójimo como a ti mismo ?

1 Corintios 13:4-5 nos dice : <<El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor>>.

Amar es comprender que tu prójimo al igual que tú es un pecador que necesita la misericordia de Dios. El amor es más que actitudes, es glorificar a Dios como un ser perfecto y Padre amoroso a través de nosotros mismo, porque somos vasijas de barro que portan su esencia, Su Espíritu Santo. 
 

¿Cómo perdonar como Dios lo hace?

Deja que Cristo sea el centro de tu vida.

No te fijes en el pecado de tu amigo, porque tú también eres pecador. No exijas que se haga justicia y que tu prójimo sea aborrecido por Dios. ¿Acaso tú eres más santo que tu prójimo? Sabías que con la misma vara que mides serás medido (Mateo 7:2).

Ten cuidado con lo que pides. Mejor ora al Señor pidiendo misericordia y ser reprochado por Su Palabra, para que tanto tú como tu prójimo reciban la misericordia de Dios y  ambos corrijan sus errores siendo lavados por la sangre de Cristo.

No seamos como los fariseos. Tú eres la peor persona que conoces, solo Dios y tú saben lo que guardas en tu corazón… <<Así está escrito: No hay un solo justo, ni siquiera uno; no hay nadie que entienda, nadie que busque a Dios>>. Romanos 3: 10. 

También vemos en Mateo 6:9:  <<Porque, si perdonan a otros sus ofensas, también los perdonará a ustedes su Padre celestial. Pero, si no perdonan a otros sus ofensas, tampoco su Padre les perdonará a ustedes las suyas.>>

No ignores las Escrituras porque los mandatos de nuestro Padre son claros. No te alejes de Su corrección y misericordia, Él corrige a los que ama. Pobre de ti si no recibes su corrección. 


Haz las cosas siempre con amor, como si las hicieras para el mismo Dios. Él te mira y te conoce. Sabe si  guardas odio en tu corazón. Y Él te pide que lleves a la cruz tus tormentos y preocupaciones.   


Oración para perdonar:


Dios bueno, vengo ante ti en Nombre de tu hijo Jesús, porque se que en mi nombre soy pecador. Perdóname Papá por mi maldad, porque no he deseado ser como Tú y he preferido pensar bajo mi mal juicio.  Enséñame a perdonar tal como lo haces. 

Lléname de tu amor para compartirlo con los demás. A pesar de que mi naturaleza pecaminosa me aleja de ser misericordioso al igual que Tú, en nombre de tu Hijo Jesús, yo perdono a mi prójimo; y deseo que él igualmente  sea bendecido con tu Palabra y me pueda perdonarme a mí también.

Ya no quiero actuar por mi cuenta, por eso te pido que guíes mi camino en nombre de Jesucristo. Amén.