Oración por un amigo que ha perdido a un ser querido

2020-11-23

Alegrarnos en Cristo es recibir su amor en cada segundo de nuestras vidas.

Son pocas las veces en las que nos levantamos con una sonrisa en el rostro. Solemos creer que necesitamos motivaciones y un ambiente agradable para mostrar nuestra felicidad en Cristo, lo que es incorrecto. Somos felices cuando tenemos la mirada en nuestro salvador, no en el mundo.

La felicidad en Cristo es un contentamiento que supera lo natural, sin duda es algo sobrenatural. Una alegría indescriptible que inicia en nuestro corazón  y se extiende hasta abarcar todo nuestro entorno. Esto es cuando vemos con los ojos de la fe, no con los ojos de la amargura del pecado. Ese sentir se puede resumir en unas pocas palabras: Mi Dios me ama y está conmigo.

Amamos y nos alegramos en Cristo porque Él se alegra en nosotros. Jesús, por la alegría de darnos la salvación por medio de Él soportó la cruz, sabía que sería doloroso padecer, su dolor se convirtió en nuestra felicidad. Nuestro Dios pagó nuestra salvación con Su sangre para que encontremos la felicidad en Él. 

“ Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien, por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios”. Hebreos 12:2


Alguien que no entienda lo que significa el poder de la cruz y gozarse en ella, podría pensar que es algo cruel, pero no lo es. La cruz  es el castigo eterno  que merecíamos nosotros por nuestros pecados, pero Dios, que es justo y misericordioso, por amor a nosotros cumplió con la condena y resucitó para vencer el pecado y la muerte, limpiándonos de toda mancha.

¡Si no puedes entender por completo qué es la cruz es porque no es posible contener tanto amor! Nuestros corazones solo pueden desbordarse en adoración ante algo como esto.

“Me deleito mucho en el Señor; me regocijo en mi Dios. Porque él me vistió con ropas de salvación y me cubrió con el manto de la justicia. Soy semejante a un novio que luce su diadema, o una novia adornada con sus joyas”. Isaías 6:10


La fe en Cristo me da felicidad

“Por la fe entendemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de modo que lo visible no provino de lo que se ve”. Hebreos 11:3

Por la fe entendemos que Cristo es nuestra felicidad. Por la fe recibimos el regalo de la salvación. Por la fe hablamos del Evangelio a los que no le conocen. Por la fe sabemos que estamos en las manos del Todopoderoso, y por la fe esperamos la venida de Cristo.

Busca alegre a Cristo, photo freepik.com 

Creer es poder en Cristo. Vivamos para la gloria de Su nombre y alegrémonos en que vamos por el camino  de la vida eterna, y como si no fuera suficiente… Dios nos dice en Juan 16:2 : “Hasta ahora no han pedido nada en mi nombre. Pidan y recibirán, para que su alegría sea completa”. 

Si tienes alguna molestia que no te permite ser feliz en Cristo, presentásela a tu Padre. Él sanará tus heridas y responderá  a tu clamor. Él no te dará exactamente lo que deseas,  te dará lo mejor para ti, Su voluntad. Y  entenderás que Su voluntad será tu verdadera felicidad. 


La felicidad en Cristo en momento difíciles


Cuando somos débiles entonces somos fuertes en Cristo. 

“Por eso me regocijo en debilidades, insultos, privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”. 2 Corintios 12:10

Aun en los momentos difíciles Dios nos acompaña, cuando dejamos que Él tenga el control de nuestras vidas nos hacemos más fuertes en Cristo. Prestamos atención a sus mandatos y escuchamos lo que Él quiere para nosotros. Y detrás de esa carretera tan agrietada, polvorienta y difícil de transitar es cuando reconocemos que nuestra alegría es vivir para Cristo, no para nosotros mismos.


No siempre tendremos que pasar por malos momentos para reconocer que Cristo debe ser el primer lugar en nuestras vidas, solo debemos comprender que Él debe ser nuestro número uno y solo cuando Él ocupa ese lugar es que podemos ser felices.  Dios al que ama, disciplina.

Para encontrar la felicidad de Cristo en tu aflicción debes acercarte a Su Palabra. Puede que nos encontremos en un momento difícil por ser desobedientes o por estar faltos de Espíritu. Pero sin importar cual sea el problema, encontrarás la corrección con amor de nuestro Señor en las Escrituras.  

“Me regocijo en tu palabra como el que halla muchos despojos.La mentira aborrezco y abomino; Tu ley amo”. Salmos 119: 162-163