2020-07-22

Una de las cosas más importantes que los líderes de la comunidad de fe dicen sobre el coronavirus y la pandemia es que es una señal de que la voluntad de Dios sigue siendo buena. La razón por la que esta declaración es tan importante es porque hay muchos líderes que tienen un mensaje equivocado sobre ello. Muchos le dicen a la gente que es un acto no provocado de Dios el que lo ha causado.

Asimismo, dicen también que Dios debe haber estado enojado porque Dios “odia a la gente”. Para colmo, cuando estás en una situación de crisis, lo último que quieres hacer es pensar en Dios, pero mucha gente lo hace. Lo que los líderes dicen sobre la pandemia debería incluir la idea de que es la voluntad de Dios que este virus se propague.

Es la voluntad de Dios ayudar a los humanos. 

Dios te mostró su amor cuando te dio el regalo de la vida y, por eso, lo sigue haciendo ahora. Aunque a veces no tenemos el control de luchar contra las enfermedades, Dios sí lo tiene. Él no lo ha perdido. Yo mismo he sido testigo de asombrosos milagros de sanidad que hasta ahora son inexplicables para mí.

Dios es el que nos dio el conocimiento para curar enfermedades y dolencias que amenazan la vida. 

No te desesperes, si aún no encontramos una cura. Dios tiene el control y esta llegará.  Lo importante es que debes entender que nada puede contra la voluntad de Dios. Por esta razón, debes decirle con confianza ¡Hágase en mí tu voluntad, venga a mí tu reino!

Para tú tranquilidad

Cuando tenemos fuertes creencias en Dios, podemos decir: "Estén alerta. Hay que declarar que Dios sigue teniendo el control. Declarad que Dios sigue teniendo el control". Cuando decimos estas afirmaciones algo poderoso ocurre y, a continuación, te diré por qué.

Aunque muchas iglesias cristianas no están de acuerdo con declarar, algo muy importante sucede cuando lo haces. Por ejemplo, cuando sientes ira. Las palabras o declaraciones negativas que suceden en ese momento, como seguir hablando mal de la persona que te hirió o seguir, como dicen por ahí, “echándole más leña al fuego”. Obviamente, esas palabras llenas de ira aumentarán tu furia y esta podría alcanzar niveles peligrosos.

Lo mismo sucede cuando tienes miedo, si comienzas a decir palabras que incrementan nuestro temor aún más, como “esa enfermedad me llegará y no podré soportarlo”, “No puedo respirar, siento que el temor no me deja pensar”, “Tengo demasiado miedo como para salir a comprar alimentos” … No, estas declaraciones no son buenas, pues podríamos sucumbir ante el terror. 

Sin embargo, las afirmaciones basadas en la Palabra de Dios nos fortalecen, nos hacen sentirnos más confiados. Todo depende de a quién desees alimentar. Yo escojo alimentar mi amor y mi confianza hacia Dios. No alimentaré mi temor.

Declara que tu vida está bajo el control del Omnipotente

A medida que el coronavirus se extiende por todo el mundo, un número creciente de personas están recurriendo a poderosas afirmaciones para declarar su determinación de luchar contra la enfermedad y combatirla ahora. Estas poderosas afirmaciones para declarar durante la crisis del coronavirus incluyen: 

  • "Dios tiene el control".
  • "Mi Dios es poderoso y en Él debo confiar".
  • Mayor es el que está en mí que el que está en el mundo (Satanás) (ver 1 Juan 4:4).
  • "Dios sabe lo que necesito".
  • "Estoy bajo sus poderosas alas".
  • Por las heridas de Cristo soy sano (ver 1 Pedro 2:24).
  • "Aunque vaya en valle de sombras, no temeré".
  • "Dios nunca me dejará, Él está aquí".
  • "No hay nada más grande que mi Dios". 
  • "Mi Dios es el Señor del coronavirus".
  • Debemos creer y decir que Dios es quien Él dice que es.
  • Mi cuerpo es templo del Espíritu Santo (ver 1 Corintios 6:19).
  • Debido a que amo a Dios y soy llamado conforme a su propósito, Él hace que todas las cosas sean para bien (ver Romanos 8:28).
  • Debemos creer y decir que Dios hará lo que Él dice que hará.
  • Todo lo puedo en Cristo que me fortalece (ver Filipenses 4:13).
  • Yo soy redimido, santificado, y justificado en Cristo (ver 1 Corintios 1:30).
  • Yo tengo vida eterna (ver Juan 3:16).
  • Nada me puede separar del amor de Cristo (ver Romanos 8:35-39).
  • Dios ha preparado buenas obras para que yo camine en ellas (ver Efesios 2:10).
  • Yo soy más que vencedor en todas las cosas por Cristo que me amó (ver Romanos 8:37).

Usando estas poderosas afirmaciones para declarar durante la crisis del coronavirus su confianza en Dios crecerá, pues la fe viene por el oír su Palabra, sus promesas.
Asegúrese de orar mucho más en este tiempo y, a lo largo del día, repite estas afirmaciones en el Poderoso nombre de Jesús.

Asimismo, es importante señalar que el temor es más grande de lo que imaginamos. La mayoría de la gente no es consciente de que, al experimentar síntomas muy similares a los de aquellos que han contraído el coronavirus, no son capaces de hablar y decir cómo se sienten. Aun cuando solo están experimentando una simple gripe sienten demasiado miedo de que se rían de ellos o de que se burlen o que las personas les salgan corriendo.

Por lo expuesto anteriormente, si en algún momento llegas a estresarte demasiado, ora. Ora sin cesar y deja que Dios tome el control de tus emociones.


Oremos:

Señor, el mundo pareciese que está atravesando sus últimos días. Sin embargo, solo Tú conoces el día y la hora en la que vendrás con gloria y poder a acabar con nuestros sufrimientos terrenales y nos llevarás a morar contigo en el paraíso.
Pero a pesar de que sé que Tú tienes el control, mis pensamientos me ganan y pierdo el rumbo.

Hay momentos aterradores en los que creo que no los superaré. Soy débil, pero Tú me haces fuerte. En este momento de crisis lléname de tu paz, aumenta mi fe. Así podré animarme y animar a otros a que, en Ti, esperen confiados.
Tú eres mi roca, escóndeme en Ti, Señor, como dices en el Salmo 32: 7. Nada frustrará tus planes. Tú tienes el control de mi vida y me proporcionas fortaleza cada día.
Sé que me amas, y aun en esta prueba, descansaré confiado en ti, porque eres el mismo, no cambias: en ti puedo confiar.
¡Alabado seas, Señor! Sé que no estoy agarrado de Ti, Tú me tienes en tus manos, por Cristo, nuestro Señor, 

¡AMÉN!