Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe

2016-11-01


Entiendo que los hábitos y horas para tomar nuestros alimentos varían dependiendo de nuestros países, culturas y hasta incluso dependiendo de la religión que practicas o iglesia a la que asistes.

También influyen la profesión que ejerces y tus horarios de trabajo. Lo que si tenemos en común, estemos donde estemos y aunque no salgas de tu casa, tu y yo tenemos en común lo siguiente:

-          Tenemos que comer (por lo general, 3 veces al día)

-          Tenemos que dormir (la costumbre general es más de 4 horas seguidas diarias)

-          Tenemos el día y la noche.

-          Tenemos hábitos formados a través de nuestra vida y a veces muy difíciles de romper.

Observando los hábitos alimenticios de diferentes grupos y personas he visto lo siguiente:

-          Muchas personas que están muy involucradas en su iglesia local, tienden a quebrantar sus hábitos alimenticios y del sueño. Tienden a cenar a altas horas de la noche y tienden a irse a dormir a altas horas de la noche. La mayoría tienen que levantarse temprano al día siguiente. 

También he notado que la obesidad es más común en estas personas y cuando son mayores de 35 años, tienden a desarrollar problemas estomacales, mala digestión, las famosas agruras, y otras complicaciones aun mas serias.

El grave problema de los males digestivos, no son tanto las enfermedades en sí, sino más bien lo siguiente:

-          Nuestra negligencia al no acudir al médico inmediatamente al sentir los primeros síntomas. Desgraciadamente algunos cristianos se aferran a no ir al médico como si esto fuese un mandato divino. Todo lo contrario, Dios quiere que seas diligente con tu salud y que acudas a un médico cuanto antes.

-          Pero el otro problema detestable y me perdonan algunos médicos, es que algunos, muy pocos, pero si los hay, han desarrollado la mala práctica de curar solo los síntomas, pero no ayudan al paciente a curar el mal de raíz, ir a las causas de los problemas de salud.

-          En el pasado, me tocó acudir a médicos así, que solo me daban una pastillita para “que se me quiten las agruras”, o para una mejor digestión, pero jamás me preguntaban acerca de mis hábitos alimenticios, hasta que encontré un médico casualmente cristiano, quien me dio la exhortada de mi vida, me hizo entender y reconocer el grave pecado de ser negligente con mi salud.

Cuando alguien te señala tus errores, tu mente pudiese entrar en “automático” y empezar a negar que realmente has cometido esos errores y no reconocer que es tuya la culpa y solo tuya. Negamos los errores o culpamos a otros. 

La libertad se encuentra en reconocer que hemos sido realmente negligentes con nuestra salud y con otros aspectos de nuestra vida de los cuales solo nosotros somos responsables.

Volviendo a las observaciones de arriba, también veo que muchas madres entregadas a sus familias tienden a olvidarse de sí mismas, y se salen de los hábitos que son benéficos para su salud, lo cual altera todo su metabolismo por completo. 

Los desvelos, las mal pasadas, el comer a deshoras o de plano, el no comer comida nutritiva, en su tiempo debido va creciendo como bola de nieve que desciende sobre ella y al parecer “de repente” le caen problemas graves de salud. No se debería de sorprender, el haberse olvidado de sí misma ha sido el causante de sus enfermedades.

Es verdad que la biblia dice que Jesús llevo en sí mismo nuestras enfermedades. Y me atrevo a decir que los grandes milagros de sanidad que he visto han sido en lugares remotos donde las personas no tienen acceso a servicios de salud y donde se vive en completa ignorancia de todo, muy pocas veces he visto milagros sobrenaturales en las areas metropolitanas. (Tal vez tu si los has visto, si sabes de alguno,  comprobable con fotos y videos y cartas firmadas por médicos, envíamelo.)

¿Porque estos milagros no suceden seguido en las áreas metropolitanas?  Porque Dios quiere que seamos prácticos y usemos el poder divino para prevenir y para construir, y no como remedio de emergencia, siempre como ultimo recurso,  y a ultima hora después de años de haber sido negligentes en todo.

Si Dios te dice que dejes de fumar porque te puede dar cáncer y no lo haces, ¿qué sucede? Estas cometiendo un pecado. La biblia dice: "el que sabe hacer lo bueno y no lo hace le es contado por pecado (Santiago 4:17)". Perdóname si te ofendo, pero se necesita ser valiente para decirte la verdad. 

Un falso pastor solo te hablará palabras suaves, pero una persona que te ama te dirá las cosas como son, la biblia dice: "Fieles son las heridas del que ama; Pero importunos los besos del que aborrece. Proverbios 27:6"  Prefiero herirte, porque te amo, pero asi salvaré tu bienestar en la tierra y tu alma para el cielo.

Igualmente, con los hábitos de salud, de sueño, ejercicio, etc, ya sabemos lo que es bueno, pero le damos prioridad a lo que es malo y a lo que deteriora nuestra salud, y aparte, con nuestro ejemplo, empujamos a nuestros hijos a seguirnos y ellos también copian nuestra mala conducta, porque piensan que ese es el estilo de vida que deben de vivir. 

Los expertos han descubierto que los humanos aprendemos más de los ejemplos de vida que vemos en otros y menos de lecciones y cátedras. Vivir tu vida, es enseñar a otros y a veces estamos enseñando a hacer el mal.

Si somos conscientemente negligentes en las cosas que tenemos que hacer, estamos cometiendo un pecado y cuando viene la enfermedad que nosotros mismos causamos, nos hacemos los inocentes como si no supiéramos de dónde nos vino ese mal. Lo típico, le echamos la culpa al diablo como si este fuera omnipresente y omnipotente y pudiera andar enfermando a toda la gente.

No tengo duda de que muchas enfermedades tienen un origen satánico. En un futuro entraré más a fondo en este tema, pues es algo controversial y la verdad bíblica es totalmente opuesta a las falacias, las fantasías, los dogmas que los mismos cristianos se han esforzado en creer y transmitir. 

Siempre que alguien culpe al diablo por los problemas que esta viviendo, recuerda ese detalle, el diablo  no es omnipresente, ni es omnipotente, no puede estar en todo lugar, ni puede atacar a todo el mundo a la vez. 

Desgraciadamente para muchos, algunos de los problemas y contrariedades que viven, son causados por su propia negligencia, y no por algún "ser espiritual".

La verdad es que si hay enfermedades que nosotros mismos nos podemos causar.  


Alguien preguntará ¿Dónde queda la gracia de Dios que perdona nuestros pecados y no nos toma en cuenta nuestros errores? ¿No nos sanará Dios, a pesar de que nosotros mismos hayamos causado la aflicción que padecemos?  

La respuesta es, sí. 

Pero para reforzar la respuesta y para que subas a un nivel de madures, te diré que, si estamos conscientemente quebrantando las leyes divinas esperando que al final de cualquier manera Dios nos va a rescatar, estamos en un grave error. Estamos jugando con fuego. Estamos menospreciando la gracia divina y pisoteando la sangre de Jesús.

No podemos vivir un estilo de vida en el que estemos pisoteando y menospreciando el amor, la gracia y el sacrificio de Jesús, todos los días a toda hora de manera consciente. 

Desgraciadamente mientras estemos atados a esta carne, lo seguiremos haciendo, lo queramos o no y no es mi papel juzgarte, ni es tu misión juzgar a otros, lo que si entiendo y debemos todos de entender es debemos pedir a Dios las fuerzas para implementar mejores hábitos y cambiar nuestra conducta en muchas áreas de nuestra vida.

En esta ocasión hablamos de la salud, pero esto que leiste hoy, aplica a todos los asuntos de nuestra vida.

Escribeme un correo  contacto@diosesbueno.com o escribe abajo tu comentario.

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