2020-10-10

Hay muchas razones para agradecer a Dios por las cosas que te ha dado. La razón más importante para agradecer a Dios es que él te dio la vida.

Dios quiere que vivamos la vida al máximo. A pesar de los desafíos que hoy enfrentamos, este es un maravilloso momento para estar vivos. 

El mundo siempre ha estado amenazado

Esta no es la primera vez que la humanidad ha sido desafiada. De hecho, jamás nos han prometido que la vida sería fácil. Sin embargo, Dios nos dice que Sus planes son más grandes y mejores para nosotros que cualquier cosa que podamos imaginar.

 "Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros" (Efesios 3:20). 

Dios es digno de toda nuestra confianza. Él es bueno, no lo dudes. Debemos estar quietos y reconocer que Él es Dios, y nos sostiene cada día.  

Cuando somos agradecidos, somos capaces de encontrar un sinfín de razones que nos permiten confiadamente alegrarnos de estar vivos en tiempos tan duros. 

Razones por las que doy gracias a Dios por mi vida:

1. Estás vivo 


Aunque muchos no lo crean, nuestra vida pende de un hilo. No sabes cuán grande es el número de personas que no lograron llegar a este día.

No estamos seguros ni siquiera en nuestras propias casas. "El ladrón sólo viene para robar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia" (Juan 10:10). Sin embargo, Jesús es la luz de este mundo. Es nuestro Buen Pastor y vino al mundo a ofrecernos vida y en abundancia.  

Ese ladrón que viene a robar y a matar es el padre de la mentira, satanás.  Sin embargo, ha sido derrotado. Jesús, nuestro Señor, lo derrotó en la cruz del Calvario. Esa preciosa sangre selló para siempre el destino de satanás y, todo aquel que cree esto obtiene vida, vida en abundancia. Abundancia. Esta es una palabra que podemos definirla como "más de lo necesario". 

En Cristo tenemos todo lo necesario y mucho más de lo que alguna vez necesitaremos. Lamentablemente, el mundo solo piensa en lo material, olvidando la paz y la libertad de nuestras almas a través de Jesús. Esto es algo indescriptible. Jesús nos da paz, paz que sobrepasa todo entendimiento (Filipenses 4:7).  

Por tanto, a pesar de que la vida nos golpee, nuestra alegría permanece. Es necesario que sepas que a partir de ahora debes soñar en grande, pero debes orar para que en tu vida se haga la voluntad perfecta de Dios en cada uno de tus planes. Reconociendo que una vida abundante nos espera en Jesús. 

2. Ya eres libre     

En Cristo hay libertad. Su muerte nos libró del castigo por nuestros pecados. Y esa salvación jamás la perderemos.  Dios nos perdona para siempre, pues conoce tus pecados, los de ahora y los por venir, pero la sangre de Cristo nos liberó antes de la fundación de este mundo.   Has entrado por la puerta estrecha, lo que significa que tan solo un pequeño número de la población mundial será salva. 

3. Los planes de Dios son mejores que los nuestros      

Aunque las promesas de Dios son difíciles de entender, cuando oramos, Él nos escucha. La oración del justo puede mucho. Es por ello que muchas veces nos sorprende la forma en la que Dios responde a nuestras oraciones.  Quizás no responda de la forma en la que tú quieres, pero siempre nos da una mejor salida. 

Recuerda esto: has sido creado a su imagen y semejanza para su gloria, y si estás en Cristo, llegarás a ser parte de su precioso plan.  


4. Dios te conoce   

Sabe de ti mucho antes de que nacieras. Todo está registrado en el Libro de la Vida, cada instante de tu vida. "Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación: todo estaba ya escrito en tu libro; todos mis días se estaban diseñando,  aunque no existía uno solo de ellos" (Salmo 139:16).  

Dios lo sabe todo y está en todas partes. Incluso escucha nuestras oraciones, aunque sean algo tontas, el Espíritu Santo nos asiste y lleva a Dios nuestras peticiones.  Por lo que conoce lo que te está pasando en este momento, y sabe lo que te pasará mañana o el año que viene.   Incluso, Dios puede ver nuestras almas. No podemos ocultarle nada. 

No desesperes, Él es el mismo ayer, hoy y siempre. Por tanto, no temas, aunque el mundo parece que se está acabando.     

5. Puedes confiar en Él, pues sabe lo que está haciendo

 "Confía en el SEÑOR con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento. Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus sendas" (Proverbios 3:5-6).   

Una ventaja, que a la vez se convierte en un gran pesar, es que estamos conectados e informados sobre todo lo bueno y lo malo que acontece en el mundo. Pero, si una noticia, ya sea verdadera o falsa, te afecta, debes depositar tu confianza en la Verdad de Dios.


Ora para que Dios te revele la verdad en la información que te llega. Él es fiel para ayudarte a discernir y obtener la visión sabia y correspondiente a lo que te rodea. Maravillate con Su visión. ¡Pide tener la mente de Cristo!     

6. Dios es bueno 

Su amor es tan puro y eterno. Aunque nuestro derredor sea frágil, Dios es nuestro refugio, nuestra roca.   

Puedes estar seguro, segura, de que encontrarás consuelo en un tiempo tan difícil como el que estamos viviendo. Confía en Él, su amor es eterno. Esto significa que siempre te ha querido y te querrá.     

7. Dios está en control 

Algo que nos parece difícil de asimilar es el mandato en el Salmo 46:10: "Estad quietos, y sabed que yo soy Dios; exaltado seré entre las naciones, exaltado seré en la tierra."   

Parece difícil, ¿verdad? Permanecer quietos con noticias terribles del número de contagios, o los que han perdido la batalla contra este enemigo invisible. Pero deposita tu confianza en Él. Pídele que cada día aumente tu fe. ¡Quédate quieto!

Para finalizar, a veces es difícil entender por qué debes agradecer a Dios por todo lo que te ha dado. Tómate un tiempo para dar gracias. Puedes hacerlo cuando te vayas a dormir por la noche, puedes ir a la cama y agradecer a Dios por todo lo que te permitió hacer por su gracia. 

Agradece cuando llegues a trabajar un lunes, puede decir una oración breve de agradecimiento. De hecho, muchos han perdido la costumbre de agradecer por los alimentos. Sé agradecido, porque la gratitud te hará una persona más feliz y aumentará tu calidad de vida. Recuerda, Jesús da vida y la da en abundancia.