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2020-09-05

Recuerdo con mucho cariño un corito muy pegadizo que aprendí hace mucho cuando estaba en preescolar. Este habla sobre el inconmensurable amor de Dios. Era algo así como:

 

"El amor de Dios es maravilloso.
El amor de Dios es maravilloso.
El amor de Dios es maravilloso.
¡Tan Grande es el amor de Dios!
 
Tan alto que no puedo estar arriba de Él.
Profundo que no puedo estar abajo de Él.
Tan ancho que no puedo estar afuera de Él.
¡Tan Grande es el amor de Dios!"

 
Pero, si bien esta canción infantil nos habla de lo grande que es el amor del Señor, ¿dónde está Dios cuando yo lo necesito? Si su amor es tan inmenso, ¿por qué siento que Dios está tan lejos?

La verdad es que, Dios nunca, JAMÁS ha estado lejos de ti. Todo lo contrario, quizás tú te has alejado.
Recuerda que Dios está en todas partes, no solo en las iglesias. Dios está en todos partes y lo ve y lo escucha todo. Nada en la tierra podrá separarte de su amor. Ni la muerte ni la distancia, nada podrá apartarte de ÉL.
 
Debes estar seguro de su presencia
 
Dios está contigo cuando estás alegre o cuando estás desanimado. Su presencia siempre te acompaña. Es precisamente este conocimiento el que cambia las cosas. Cuando eres consciente de su presencia, grandes cosas ocurren en tu vida.

Por tanto, no importa que estés solo, preocupado, enojado, equivocado o cuando estás siendo tentado, etc. Siempre puedes acudir a su presencia y presentarle tus problemas, planes o inquietudes. Yo doy gracias a Dios porque su presencia me calma, me llena, me da vida.


 
¿Cómo sentir la presencia de Dios?
 
Tú puedes hacer que la presencia de Dios sea real en tu vida. Para lograrlo, debes ser consciente de su presencia. Es decir, debes detenerte varias veces al día y, simplemente, debes hacer silencio y tener consciencia de esa presencia majestuosa que te acompaña a todos lados.

No es necesario que tengas que irte a una cueva. Podrás sentir su presencia en el momento en el que aquietas tu mente y seas capaz de confiar en que Dios está ahí.
La Palabra de Dios dice: "Estad quietos y sabed que yo soy Dios". Salmo 46:10

Medita en este precioso Salmo. Es como si en un momento de tranquilidad te quedaras callado y escucharas y pusieras atención a todo lo que está a tu derredor. Pero antes, debes pedirle que te permita sentir su presencia. 

Alaba y da gracias mientras te vas preparando para estar con Él a solas. "Dios habita en la alabanza de su pueblo". Salmo 22:3. ¡Dios se manifiesta cuando alaba! Sobre todo, cuando te es difícil orar. Comienza a alabar y verás cómo te vas adentrando en su presencia. 

Pídele que te deje entrar en el gozo de su gloria. Pídele que te permita estar un momento ante su trono de gracia. Pídele que derrame su gracia sobre ti y no pidas más. Solo estar en su presencia, con eso te basta. 

Si logras hacer esto a menudo, tu vida cambiará. Dios está ahí mismo, contigo. Disfruta de su gloriosa presencia.