Piedras o cálculos en la vesícula: Síntomas y remedios naturales

2020-12-12

Pensar en las maravillas de Dios, Su poder, Su amor y todos sus grandes atributos  me llevan a preguntarme: ¿Realmente conozco al Dios al que le adoro

Las cualidades que posee el Padre de la creación son innumerables, es imposible negar Su existencia, toda la creación está bajo Su dominio. El Padre de nuestro salvador Jesucristo, quien por amor a la humanidad padeció el sufrimiento de la cruz y venció la muerte y el pecado con Su resurrección.

Por eso debemos maravillarnos y gozarnos de vivir bajo la sombra del Altísimo. 

Aquellos que niegan a Dios son llamados ‘necios’ en las Escrituras, insisten en sus errores y deciden negar la verdad del Evangelio prefiriendo caminar en la vanidad de vivir para el pecado y sus deseos.

 # Maravillas de nuestro Señor:


No hay nadie como Dios.

La Biblia nos menciona a muchos dioses paganos, pero estos fueron creados con las manos y mentes humanas. Somos como máquinas de ídolos, poniendo en primer lugar bienes y deseos fabricados para enaltecernos a nosotros mismos.

Pero tenemos claro que solo hay un Dios Todopoderoso, digno de toda gloria y alabanza: 

¡No hay nadie como tú, Señor!¡Grande eres tú, y grande y poderoso es tu nombre! Jeremías 10:6.

Dios de amor:

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” Juan 3:16. 

Nos ha dado la vida eterna por medio de Su hijo Jesús. No porque lo merecemos, somos merecedores del castigo por ser necios ante los mandatos de nuestro Padre y no adorarle como el Todopoderoso. Andábamos muertos en los deseos de la carne, pero Cristo abrió nuestros ojos y nos sacó de las tinieblas a la luz para la gloria de Dios Padre.

¡Adoren a Dios porque es bueno, porque eterna es Su misericordia! 

“Por amor a su gran nombre, el Señor no rechazará a su pueblo; de hecho él se ha dignado hacerlos a ustedes su propio pueblo” 1 Samuel 12: 22.

Dios es amor. El nos ha hecho hijos suyos para glorificar Su Santo nombre, y que nosotros vayamos a la santidad, caminando como Cristo también anduvo, en el Espíritu de Dios.  


Dios es Santo:

En nuestro salvador no hay error alguno, Él es perfecto, Él es Santo.

Dios es la fuente de santidad, de todo lo bueno, de todo lo puro y verdadero. No podemos definir la palabra santidad sin decir “es de Dios”. 

Te preguntarás… si Dios es tan bueno, es amor, es Todopoderoso y el Padre de la creación… ¿Por qué no podemos estar con Él? La respuesta es: porque no somos santos, estamos manchados por el pecado, nuestros corazones no desean hacer lo agradable y perfecto para Dios, y, aunque tengamos la intención, terminamos pecando. 

Por ejemplo, no acabamos de decir ¡Amén! cuando ya estamos hablando mal de nuestro prójimo. Pero lo hacemos en forma de “crítica constructiva”, por lo que creemos que nuestro pecado Dios lo pasará por alto.

Mis caminos y mis pensamientos son más altos que los de ustedes; ¡más altos que los cielos sobre la tierra! Isaías 55:9.

Por eso necesitamos del amor y la salvación de Cristo, no podemos llegar al Padre por nuestros propios medios, no podemos ser santos por nuestros esfuerzos. Nuestro Mesías, Jesús, nos ha purificado con Su sangre, haciéndonos santos en Él.

Maravilloso es nuestro Dios. Adorenlo y denle gracias por Su misericordia, porque no somos digna de ella.