2020-12-23

¡Cuánto odiamos esperar! 

Ser pacientes y tener calma no es cosa fácil cuando se trata de algo muy importante en nuestras vidas. - ¿Por qué Dios tarda tanto en responder? Es una  pregunta que todos hacemos a penas oramos y leemos algunos versículos. 

He aquí tu respuesta:

“El Señor no tarda en cumplir su promesa, según entienden algunos la tardanza. Más bien, él tiene paciencia con ustedes, porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se arrepientan”, 2 Pedro 3:9.

Dios no tarda en bendecirnos, pero resulta y acontece que no estamos listos para disfrutar de esa bendición. Ese tiempo de espera no puede ser visto con disgusto ni debemos ser impacientes, más bien, debemos estar atentos y en constante comunión con Dios.

Tal vez en tu mente estás diciendo: “Tú no sabes por lo que estoy pasando ni todo lo que he estado haciendo para no rendirme…”. Cierto, ni tampoco sé cuales son los planes de Dios para tu vida y tampoco sé qué Dios quiere que aprendas o hagas primero antes de bendecirte, o, si simplemente estás despreciando la bendición de Dios porque la vez insuficiente…

Esperar en Dios es tener fe de que Él obrará en tu vida y, sobre todo, escuchar y obedecer a lo que Él te ordena hacer.


Podemos analizar diferentes escenarios en los que fallamos en la espera y nos alejamos o rechazamos la bendición de Dios: tener un mejor trabajo, esperar a un bebé, casarse, mejorar tu relación con amigos o familiares, comprarse un carro o una casa, decidir que profesión ejercer  o hasta esperar el momento preciso para ser el mejor en un deporte. En todos estos escenarios hace falta: esperar, analizar si lo que queremos glorificar a Dios y está de acuerdo con Su Palabra y escuchar y dejarse guiar por el camino correcto.
  

5 Malos ejemplos de cómo no esperar

La forma en que debes esperar puede variar. Es decir, podría ser que Dios quiere que tomes un cursillo para que te des cuenta que lo que debes estudiar es medicina, o, tal vez Dios quiere que inicies trabajando en un puesto no muy cómodo para ti pero a los pocos meses te elevarán al puesto que tanto deseabas... El éxito está en bendecir a Dios y regocijarse en las cosas que Él nos da, así que el camino para recibir nuestra bendición es diferente para todos. 

Para esperar y ser dirigido por nuestro Señor solo necesitas una cosa: Tener fe y acercarte a Dios. Teniendo esto en claro, hay un sin número de errores que hacemos por querer ir deprisa. Así que toma nota y aprendamos juntos a escuchar la voz de Dios y  recibir Su bendición.


No diferenciar cuando algo es o no es de Dios

¿Glorifica a Dios o no glorifica a Dios?

Si algo no es para enaltecer el nombre de Dios, no es de Dios. Aquello que la Biblia nos advierte que es malo y nuestro Padre lo aborrece no puede ser una opción para nosotros. No trates de envolver lo pecaminoso en papel de regalo, lo que es santo y agradable a Dios no depende de lo que tu creas. Tú no tienes poder sobre la Palabra, es ella la que tiene poder en ti, tanto para bendecirte como para corregirte y hasta castigarte.

Ahora bien, si se trata de decidir entre opciones que si agradan a Dios mira más allá y escoge la que te permita compartir el evangelio con los demás y puedas hacer mejor para la gloria de Su santo nombre.

“Por último, hermanos, consideren bien todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio”, Filipenses 4:8. 


No aprender de nuestros errores y corregirlos con la Biblia

“Al necio le parece bien lo que emprende, pero el sabio escucha el consejo”, Proverbios 12:15.

Si no nos corregimos y nos enfocamos en hacer las cosas como Dios nos las indica podríamos pensar que cualquier cosa está bien. Por tanto, debemos aprender del buen consejo y corregir nuestros errores.


 
Buscar consejos en personas equivocadas
 
No se dejen engañar: «Las malas compañías corrompen las buenas costumbres», 1 Corintios 15:33. 

Pueda que en algún momento hayas recibido malos consejos y te estés fijando un modelo de lo que te hace feliz o de lo que crees que necesitas para estar bien.  

Dios sabe qué necesitas y sabe cómo hacerte feliz, no a través de caprichos o cumpliendo sueños falsos que no llenan a nadie. Solo Cristo. Solo Su gracia y amor pueden darnos felicidad.


No apreciar lo que tenemos en el ahora

Si estás leyendo este artículo es porque esperas que algo mejor llegue a tu vida. Pero ¿qué tienes ahora?¿Tienes razones por las cuales dar gracias a Dios?

De seguro que tienes muchas, pero si pones tu corazón en lo que no tienes, en lo que podría ser mejor, para ti no tendrás nada. No disfrutarás de las pequeñas bendiciones que tienes hoy y puede que tampoco te goces en las que vendrán el día de mañana.

Da gracias a Dios en todo tiempo, y, si de alguna cosa careces, dile a nuestro Padre. Él te escucha. Pregúntale qué debes hacer para que llegue esa bendición. No esperes recibir frutos si nunca has plantado. ¿En que debes plantar? En la fe en Cristo Jesús.


No entender la misión de Dios para el mundo

La misión del mundo es adorar a Dios. Todo lo creado debe servir al Rey de reyes. Si hay alguien que no se rinde a los pies de Dios y le reconoce como el Todopoderoso, pobre de él. No gozará en el reino de Dios ni disfrutará de Sus bendiciones.

Quien no entiende qué significa ser un hijo de Dios y vivir para Él no se saciará jamás.

En fin…: Si estás esperando la respuesta a una petición, pregúntate: ¿Va esto con el plan redentor de bendecir el Nombre de Dios o me alejaría de servirle?