2020-12-01

"...Y, cuando abres tus ojos, de nuevo estoy aquí: para tomar en mis manos tus angustias, tus anhelos; para quitar tu tristeza, para que me cuentes tus sueños, para recordarte que yo herido fui, morí y resucité por ti; para que mi hijo seas por siempre, para darte perdón eterno, para que no agaches la cabeza ante cualquier ataque del enemigo vencido. Recuerda: tú estás vivo, él está muerto…".

Dale gracias a Dios en este día, por su infinito amor. Si llegaste aquí no es casualidad. Él te está buscando para llenarte de su amor y guiar tu corazón a delicados pastos: junto a aguas de reposo. 

Recuéstate en su hombro, y cual inocente niño confía a él, ¡todas, todas tus cargas! Incluyendo esa que has llevado oculta dentro de ti por muchos años. 

Él lo sabe y él quiere darte hoy descanso…  Pido a Dios que puedas sentir este bello y tierno abrazo que Jesús te ofrece en este momento, diciéndote:

“Te amo y no te rechazo. Has venido hoy de corazón sincero: eres aceptado, eres inmensamente amado,  eres mío. Pase lo que pase, siempre estaré junto a ti…”


Escrito por Hermes Alberto Carvajal 

Recuérdalo, todos los días, una palabra de fortaleza para ti

 

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