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2020-09-01

Si no conoces la palabra "orgullo", queremos darte una pequeña idea del significado de esta. El orgullo en tu corazón es algo engañoso. De hecho, el último en enterarse, por lo general, es precisamente el orgulloso. Por esta razón, necesitas encontrar la fuerza para apagar el fuego y luchar contra tu orgullo.

¿Qué es el orgullo? 

El orgullo no es otra cosa que tener un concepto muy elevado de nosotros mismos.
Ser arrogantes, prepotentes e ir por la vida atropellando a nuestros semejantes es evidencia de que hemos albergado el orgullo en nuestro corazón. 

Lo triste es que corremos el riesgo de ser orgullosos ante Dios. Algo que no contrasta en lo absoluto con lo que nos enseñó Jesús: la grandeza de un carácter piadoso. "Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma". Mateo 11:29

¿Qué es un corazón orgulloso desde el punto de vista cristiano?

Es bueno aclarar que el orgullo no tiene cabida en la vida cristiana. Sin embargo, para algunas personas, estar orgulloso de sí mismo sólo implica un comportamiento externo. Se trata de un sentimiento de orgullo en sí mismos que no se puede medir. Ven el orgullo como la forma en que se vive la vida.  De hecho, lo ven como algo positivo, pues la gente que vive la vida con orgullo “tiene actitudes muy positivas” porque tienen la idea de que su pasado no tiene relación con su futuro. Incluso, los que piensan así creen que se trata de un sentimiento de paz interior y felicidad basados en un sentido de propósito y un deseo de éxito. 

El orgullo en la vida cristiana

Es interesante saber que muchas personas saben que tienen cosas que cambiar, pero muchos otros dicen "No, yo no tengo nada que cambiar". Si tú eres del último grupo, eres una persona orgullosa.

Debemos evitar a toda costa el orgullo. Cuando queremos ser reconocidos por lo que hacemos, por ejemplo, en la iglesia. Cuando queremos que todos nos admiren y alaben por lo espiritual que somos, estamos mal.

“Antes del quebrantamiento es la soberbia,
Y antes de la caída la altivez de espíritu”. Proverbios 16:18

Sabemos qué pensaba Jesús de las personas que se creían más espirituales que otros. De hecho, se opuso públicamente contra esto. Los fariseos hacían oraciones elegantes, además buscaban la forma de hacer evidente cuándo diezmaban o cuándo estaban ayunando, pues su interés era satisfacer su ego. Buscaban que todos aquellos que los veían supieran “lo bueno” que eran para de esta manera ser alabados por ser tan espirituales.

Jesús nos indica en las Escrituras cómo debemos hacerlo: "Siempre que oren, no sean como los hipócritas, porque les encanta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles para que la gente pueda verlos. En verdad les digo que tienen su recompensa". Mateo 6:5

Consecuencias del orgullo

El orgullo puede causar algunos de los siguientes estragos en tu vida: 

Falsa creencia de que siempre tienes la razón

La gente que tiene mucho orgullo puede parecer que toma un enfoque diferente de la vida que aquellos que no tienen mucho orgullo. Si tienes mucho orgullo, entonces puedes sentir que no puedes perder y que tus acciones siempre significan algo. Esto no es cierto, pero puede ser difícil de superar debido al orgullo que tienen algunas personas. 

Las personas que por la gracia de Dios aprenden a dominar su orgullo, aquellas que han aprendido a controlarlo, normalmente podrán mantenerse fuera de los problemas más fácilmente, y esto no significa que no tengan ningún fallo, pero normalmente pueden lidiar y someter su altivez.

Los orgullosos se enfadan con mucha frecuencia

El orgullo también puede causar otros problemas, como enfadarse con demasiada frecuencia, enfrentarse al mundo con demasiada frecuencia, o ser autocrítico, o simplemente tener miedo de salir herido. Las personas que no se avergüenzan de admitir cuando se equivocan, son honestas consigo mismas y con los demás, y son más amables con los que les rodean, normalmente estarán más sanas. 

Sin embargo, por el contrario, las personas que se avergüenzan de sí mismas y no están dispuestas a ser vulnerables son más propensas a tener estos problemas que las personas que son orgullosas.

El orgullo puede causar una falta de confianza

Cuando no hay un verdadero temor de que vayan a fracasar, entonces no se están haciendo realmente ningún favor. La confianza que una persona tiene en sí misma se basa en cómo se ve a sí misma y en lo que los demás piensan de ella. Esto puede ser un problema si el orgullo le impide tratar con el mundo que le rodea.

El orgullo nos hace creer que no necesitamos a Dios

Como lo explicamos al principio, el orgullo nos engaña y, a veces, somos los últimos en enterarnos de que somos orgullosos. Creemos que podemos hacer las cosas por nuestra propia cuenta, que somos independientes, autosuficientes, imparables. El orgullo nos hace creer que podemos vivir sin Dios, que no lo necesitamos. Pero la verdad es que necesitamos todos los días de su gracia y misericordia.

Hay una variedad de consecuencias del orgullo que la mayoría de la gente tiende a ignorar, especialmente si no es un tema muy importante o sólo en la forma en que miran a los demás. Cuando se ignora el orgullo puede ser el comienzo de muchos problemas, y es importante que se entiendan estas consecuencias. 

¿Cómo te deshaces del orgullo en tu corazón?

Pasando del orgullo a la humildad

Dios es el dueño de todo, absolutamente todo. Sin embargo, es todo un caballero. Es decir, por más que él quiera hacer cambios en nosotros, si nosotros no le permitimos entrar en nuestro corazón y transformarnos, Él no nos cambiará. Es decir, no se trata de que él no tenga el poder de hacerlo: Él es Todopoderoso, pero no te obligará a nada a menos que se lo pidas.

"¿No te das cuenta de lo bondadoso, tolerante y paciente que es Dios contigo? ¿Acaso eso no significa nada para ti? ¿No ves que la bondad de Dios es para guiarte a que te arrepientas y abandones tu pecado?" Romanos 2:4

Pídele a Dios en este momento que te ayude a superar el orgullo. La oración nos da una confianza santa, pues reconocemos que dependemos de Él. El orgullo a veces no nos deja perdonar y dejamos ir personas y cosas de valor invaluable en nuestras vidas.