Por culpa de mi marido... ahora tengo un amante

2020-11-27

Decimos que los sabios son personas con mucho conocimiento, admirados por lo brillante de su capacidad intelectual. También solemos relacionar la sabiduría con apariencias: la forma de hablar de una persona, la firmeza que muestra al expresar sus argumentos, su posición económica, sus títulos y los amigos que la rodean. Pero cuando vamos a  la Palabra vemos que ser sabio e inteligente es algo más que tener conocimientos y poder resolver acertijos.

La sabiduría es de Dios, Proverbios 2:6 nos dice: 

“Porque el Señor da la sabiduría; conocimiento y ciencia brotan de sus labios”.

Si la sabiduría es de Dios entonces,¿cómo es posible que seamos sabios? ¿Tenemos otro tipo de sabiduría?

Pues, la inteligencia de Dios no puede ser comprendida por nosotros, Sus caminos son más altos y Sus pensamientos no son como los nuestros, solo la podemos describir como: sabiduría que desciende de los cielos.

Sería grandioso poder recibir un poco de ese conocimiento, la verdadera sabiduría no tiene rivalidades en el corazón, no es una sabiduría terrenal.

“En cambio, la sabiduría que desciende del cielo es ante todo pura, y además pacífica, bondadosa, dócil, llena de compasión y de buenos frutos, imparcial y sincera”.Santiago 3:17


 ¿Cómo recibir la sabiduría de Dios?

“El temor del Señor es el principio del conocimiento; los necios desprecian la sabiduría y la disciplina”. Proverbios 1:7

Reconocer la grandeza de Dios y obedecer con amor y temor a nuestro Señor es como recibimos un poco del discernimiento divino del Todopoderoso.

Si ya temes a Dios, pero deseas recibir más entendimiento, abre tu corazón y pídele en oración y súplica que te haga más sabio.“ Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie”. Santiago 1:5 

Tal como dijo Salomón: “Más vale adquirir sabiduría que oro; más vale adquirir inteligencia que plata”. Proverbios 16:16

Cuidado con la sabiduría del hombre

El Señor también nos advierte de tener cuidado en la forma en que vivimos, no como necios que se dejan guiar por los malos deseos de su corazón, cuya inteligencia es vil y mal intencionada, más bien, vivamos como sabios cuidando de nuestro tiempo y aprovechar los días reconociendo la grandeza de Dios en cada uno de ellos. (Efesios 5:15-16)

Cuidado al envanecerse con los conocimientos actuales y jactarnos en nuestras capacidades y lo inteligente que somos al vivir al tener un mejor estilo que las generaciones pasadas es pensar como necios, ante esto mejor es ser ignorante (1 Corintios 3:18). Ignorantes, no porque la tecnología sea mala, sino porque nos jactamos de lo creado por nuestras manos. Aquellos que se jactan de ellos mismos son humillados por el poder de Dios. Dios no escogió lo mejor del mundo para que sean Sus hijos.

“Pero Dios escogió lo insensato del mundo para avergonzar a los sabios, y escogió lo débil del mundo para avergonzar a los poderosos. También escogió Dios lo más bajo y despreciado, y lo que no es nada, para anular lo que es, a fin de que en su presencia nadie pueda jactarse”. 1 Corintios 1:27-29




¿Cómo actúan los que reciben la sabiduría de Dios?

El libro de Proverbios es rico en consejos y amonestaciones que pueden edificarnos y ser de fortaleza para enfrentar la necedad del pecado e imitar a Cristo, caminemos llenos del Espíritu Santo, confrontados por la luz del Evangelio. Ser sabios es:

- Cuidar lo que dices.
Piensa antes de hablar, el ligero de labios provoca su ruina. Ya sea que estés molesto, disgustado e incluso si estás muy contento, presta atención a las palabras que salen de tu boca. (Proverbios 13:3)

-Ser humilde. 
No seas soberbio, no eres superior a los demás, Si tienes una buena posición social que esta sea para la bendición de Dios. Sé humilde, la humildad no tiene que ver con los bienes que tengas. La humildad es el resultado de la redención de Cristo, la manifestación de la paz en nuestros corazones, primero siendo sumisos ante Dios y segundo manifestando ese amor para con el prójimo, soportando y entendiendo que todos somos iguales ante los ojos de Dios.

La verdad es que la humildad es para fuertes y aferrados a la fe, para sabios. (Proverbios 11:2)


-Ser pacientes.
“El que es paciente muestra gran discernimiento; el que es agresivo muestra mucha insensatez”. Proverbios 14:29

Ser pacientes no es solo esperar, porque podemos esperar y quedarnos como el siervo que enterró su talento y no hizo nada con él. La paciencia a su vez es analítica y razonable, para poder discernir y comprender la voluntad de Dios y hacer las cosas como lo haría nuestro Señor Jesús debemos esperar en el Señor.

El hombre más sabio, Salomón, era rico, era inteligente y admirado, porque Salomón tenía los ojos puestos en la fuente de todo conocimiento y de todo lo creado, Dios.

“Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas”. Mateo 6:33