Mira por qué un niño necesita un papá y una mamá

2021-01-21

Dios, nunca está lejos de aquellos que pasan por angustias y experimentan dolor. Por eso, si estás triste o acongojado, debes estar confiado en que encontrarás al Señor en los momentos más tristes de tu vida.

No cometas el error de creer que estás solo

Estar deprimido es aterrador, tu mundo se siente oscuro, pesado, triste. La depresión, más que un dolor físico, parece herir a tu propia alma, afectando todo a su paso.
Pero no debes olvidar jamás que no estás solo, en Dios encuentras esperanza y una razón para perseverar.

“Es por esto que nunca nos damos por vencidos. Aunque nuestro cuerpo está muriéndose, nuestro espíritu[a] va renovándose cada día. Pues nuestras dificultades actuales son pequeñas y no durarán mucho tiempo. Sin embargo, ¡nos producen una gloria que durará para siempre y que es de mucho más peso que las dificultades!  Así que no miramos las dificultades que ahora vemos; en cambio, fijamos nuestra vista en cosas que no pueden verse. Pues las cosas que ahora podemos ver pronto se habrán ido, pero las cosas que no podemos ver permanecerán para siempre”, 2 Corintios 4:16-18.

Las Escrituras siempre te guiarán, si mantienes el corazón abierto. Usa los Salmos para ayudarte a encontrar palabras para hablar con Dios sobre tu corazón. Lee el Salmo 88 y el Salmo 86 e inclúyelos en tus oraciones personales a Dios.

También, no dejes de tener presente que hay mitos y conceptos equivocados sobre la depresión. Por eso, aquí te presentamos algunos de esos mitos que pueden contribuir al estigma asociado a la depresión, desalentando a los afectados a hablar sobre sus síntomas o buscar ayuda y tratamiento.
 
Mito # 1: No me pasará a mí.
 
En mi prosperidad dije yo: No seré jamás conmovido, Porque tú, Dios, con tu favor me afirmaste como monte fuerte. Escondiste tu rostro, fui turbado. Salmo 30: 6–7
 
La excesiva confianza puede llevarnos aceleradamente al abismo de la depresión. Incluso, logros momentáneos de objetivos dudosos, nos pueden afectar negativamente y es por eso que debemos esperar lo prometido en las Escrituras. Si no somos conscientes de que podemos sufrir infortunios, corremos el gran riesgo de ser sorprendidos por ellos.
“Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese” 1 Pedro 4:12.

Dios siempre será nuestra brújula a través del sufrimiento.

La depresión no es una prueba insuperable y Dios escucha a quienes claman por paz y por dejar de sentir dolor. Dios nos ayudará a liberarnos de las angustias y el dolor, convirtiendo todo duelo en alegrías.

Si somos llevados al sufrimiento que promete la Escritura, debemos tener confianza plena de que el Señor nos guiará a través del sufrimiento en las formas que Él ya tiene destinadas para nosotros.

Mito # 2: Todo está en mi mente

Nuestra identidad está sustentada en lo que somos: seres cuyo espíritu y cuerpo se pueden distinguir, mas no separar.

Santiago 2:26
“Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta”.

Y en las Escrituras, es Pablo quien aclara todo para no confundir corazón con mente, alma o espíritu. En 1 Tesalonicenses 5:23 lo vemos claro, “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo”

Pablo nos clarifica que, como personas, tenemos identidad integral y una nueva humanidad plena de gracia y no de debilidad (Ver Colosenses 2: 9-10, 3:10) y debido a esto, podemos "luchar" para mantenernos enfocados en la seguridad eterna que ya tenemos. incluso ante la depresión, la ansiedad o cualquier otro desafío. No es una pelea de trabajo, es una pelea mental, de enfoque. Porque un gran enfoque siempre conduce a nuevas formas de vida, y si nos enfocamos en Dios, podemos vencer la depresión.

La depresión afecta tu cuerpo

Cuando se cae en depresión, el cuerpo reacciona y padecemos de insomnio, falta de energía, falta de apetito y nos sentimos físicamente mal. Asimismo, la depresión es una consecuencia de una mala salud física. Debido a la depresión y el insomnio que la misma conlleva, nuestra concentración se ve severamente afectada, así como el juicio, nos sentimos continuamente fatigados e irritables. Y esto le sucede a cualquier persona, no solo a quienes están deprimidas.

La mente, no posee independencia mecánica o funcional, es simplemente un todo con el cuerpo. Cuando llegan a nosotros noticias que nos angustian y nos causan dolor, decimos que nos duele el corazón y esto es debido a que nuestro equilibrio y nuestro centro cambian de muchas formas.

Y he allí la razón por la que Pablo usa una interesante metáfora sobre el cuerpo sobre unidad frente a división en la Iglesia. Y en esta metáfora el cuerpo es El Uno. 
 
Mito # 3: Definitivamente no es necesario medicarme para superar mi depresión

Mayormente, las personas que sufren depresión sienten que no tienen que tomar ningún antidepresivo para superar esta enfermedad. Y aunque tomar medicamentos para la depresión es todo un desafío porque no todos funcionan igual en todas las personas, y, además, tienen efectos secundarios diferentes en cada paciente.

Sin embargo, no tomar ningún medicamento para la depresión es tan malo como tomar medicamentos en exceso para esta condición o enfermedad. La dosis justa es lo que se necesita.
 
Además, la medicación en combinación con la terapia puede ser útil

Los antidepresivos pueden ser muy útiles y necesarios para salir de la depresión, pero tomar solo medicamentos nunca será suficiente. También se necesita terapia.

Es decir, como patrón o ejemplo tenemos la terapia cognitivo-conductual (TCC) es una visión para identificar comportamientos y modificarlos. A pesar de ser una terapia poderosa, es drástica y complicada. Y paralelamente a esta terapia, hay que hacerla muchas veces después de ser medicado para poder tener como base un equilibrio afectivo y emocional que se pueda después aprovechar en la terapia.

Pero la renuencia a tomar antidepresivos es bastante común y no es una actitud novedosa en quienes sufren de depresión.