2021-01-20

La oración edifica nuestras vidas. Dios nos invita a orar porque es la manera directa de conectar con Él y su grandeza. Al estar en comunión con el Todopoderoso, por medio de la oración, dejamos en Sus manos todo abatimiento, desaliento o dolor. Cuando nos arrepentimos y oramos a Dios deseosos de recibir las bendiciones en Cristo, permitimos que Dios sea quien tenga el control de nuestras vidas  y elimine el desánimo, trayendo gozo en el Espíritu. 

“Humíllense, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él los exalte a su debido tiempo.  Depositen en él toda ansiedad, porque él cuida de ustedes” 1 Pedro 5:6-7.
Atención: Humillarse ante Dios no significa que El nos pide que hagamos el ridículo o pasemos vergüenzas públicas innecesarias. Parece que algunos hispanos tenemos definiciones y conceptos de la palabra “humillar”. El otro día publicamos una imagen con la palabra “humillar” y fue una gran controversia.

Humillarse ante Dios significa simplemente reconocer que somos nada sin Él, que de El viene toda sabiduría y que no podemos hacer nada sin su ayuda.

Es triste ver cómo siendo herederos de Cristo neguemos tan maravilloso regalo. Vivimos como si heredáramos deudas, enemigos, como si debiéramos ir a prisión para pagar los errores que una vez hicimos. Es lamentable como siendo libres y enriquecidos preferimos ser esclavos de nuestros pensamientos o de las reglas de un sistema errado.

“Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense!  Que su amabilidad sea evidente a todos. El Señor está cerca. No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús” Filipenses 4:4-7.

El Señor en Su Palabra nos llama a alegrarnos y a disfrutar de nuestra asombrosa herencia. Ya Cristo rescató tu alma. Vive como si estuvieras ante la presencia de tu Señor, allí no te preocuparía que vistes, quien te mira ni cómo son tus bienes, solo desearías gozarte y bendecir a nuestro Padre. Así debe estar tu corazón en todo momento, gozoso en el Señor.

No podemos ser tan espirituales como para vivir como ángeles, pero tampoco podemos ser tan humanos como para vivir complaciendo cosas de humanos. Me explico: Al encontrar la verdadera felicidad en el Señor traemos un poquito de Su reino a nosotros, pero seguimos siendo humanos, pero humanos que van en contra de la corriente, en contra de la aflicción.

“Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo” Juan 16 33.
¡Cristo ha vencido al mundo!

Estos pasajes nos recuerdan verdades trascendentales. Lo primero es que debemos orar siempre en lugar de asfixiarnos en nuestras preocupaciones porque Dios nos invita a recurrir a Él por medio de la oración. Después, tenemos que ser conscientes de que Dios siempre toma nuestras cargas en sus hombros y nos ofrece paz. Así que es una oferta que como Sus hijos no podemos rechazar jamás.

Nunca olvides que La Biblia es tu escudo y fuente de fortaleza, te sacará de cualquier abatimiento, porque te conectan con Dios. Quizás te suene demasiado sencillo, pero esa es la herramienta que Dios Todopoderoso ha puesto a nuestra disposición y que, por su voluntad y gracia, te traerán la fuerza y la paz necesaria para seguir adelante cambiando profundamente tu alma, tu situación y tu vida. 


Disfruta la vida

Sé que es difícil pensar en descansar cuando hay tantas cosas qué hacer y ni de hablar de disfrutar. Por ejemplo, lidiar con los malos conductores, con los que se roban el turno en la fila o los que no se saben estacionar…  ¿Cómo?  La solución es más fácil de lo que crees: Deja de pensar en eso y no pongas en tu corazón esos tropiezos. 

Asimismo, muchos, por ejemplo, trabajamos en casa y tenemos niños pequeños. No permitas que el estrés te haga ignorar o hablarle mal a tus hijos. Aunque ellos aprenden a no interrumpirte, algunos son muy pequeños aún... No los maltrates verbalmente o los ignores, disfruta esa interrupción por un momento.

Diviértete, cuando prepares la comida o hagas tus deberes, hay personas a quienes les encanta cocinar y se relajan al hacerlo porque han aprendido a disfrutarlo. Así mismo, otros disfrutan conducir mientras llevan a los niños a la escuela, con una buena música y un rico café, esto no cuesta mucho dinero, solo un poco de creatividad y deseo de gozar las bendiciones del Señor.