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2020-11-18

Tengo sed de Dios, del Dios de la vida. ¿Cuándo podré presentarme ante Dios? Salmos 42:2

Es grandioso imaginar estar ante la presencia de Dios en la eternidad, donde todos cantaremos y alabaremos Su Santo y bendito nombre. Pero no tienes que esperar el gran final para entrar en la presencia de Dios. ¡Él está aquí ahora!

Lo más grandioso de vivir por Cristo y para Cristo es que te anticipas a la eternidad, puedes gozar de tu gran bendición en el Señor, la salvación. No tienes que esperar para adorarle, tenemos acceso al Padre y podemos acercarnos a Él y conocerle, mantener una comunión con nuestro Señor.

La alegría que encontramos en la presencia de Dios


-Nos protege en todo tiempo:

No podemos escapar de Su presencia, Dios es omnipresente, está en todas partes al mismo tiempo. Este atributo único que solo  Él posee, le permite cuidarnos y estar al pendiente de cada uno de nosotros.  ¿A dónde podría alejarme de tu Espíritu?¿A dónde podría huir de tu presencia? Salmos 139:7

Nunca pienses que estás solo en un momento difícil, porque Dios está contigo siempre. Tampoco confundas esto con tu deseo de recibir una respuesta inmediata. El hecho de que Dios siempre esté presente, no implica que deba responder inmediatamente. Su tiempo es perfecto y actúa en el momento oportuno.

-Dios está siempre disponible para nosotros:

No tienes que esperar un momento específico en el día para acercarte a Él, puedes y debes orar en todo tiempo. Si deseas presentarle una petición especial, acércate en ese momento, saca unos pocos minutos, Dios está siempre contigo y te escuchará. 



Ve ante Su trono y desea Su amor con todo tu corazón. No vayas ante Él como una rutina diaria o sin querer hacerlo realmente. Dios conoce quienes somos, por eso nos pide que cuando entremos en Su presencia lo hagamos de corazón, poniendo a un lado nuestras distracciones y pensamientos inapropiados que no son del agrado de nuestro Señor.  
Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón. Jeremías 29:13

 Dios mora en nosotros 

No solo está en nuestro alrededor, también en nuestro interior. Su espíritu mora en nosotros. Juan 14:26 nos dice: Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les hará recordar todo lo que les he dicho.

Nuestra guía para hacer las cosas de acuerdo a la voluntad de nuestro Señor. Pero no podemos ignorar al Espíritu Santo que mora en nosotros ni oprimirlo con los placeres de la carne. Él está allí para que no destruyamos nuestro corazón  con el pecado. La presencia de Dios está en nosotros, somos sellados con ella, para gloria de Su nombre y para nuestro propio bien.
Cuando nos amamos unos a otros y buscamos la voluntad de nuestro Padre, estamos manifestando el amor de Dios en nuestras vidas, mostramos Su presencia en nuestro ser.

Mostramos un poco de Cristo.

Nadie ha visto jamás a Dios, pero, si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece entre nosotros, y entre nosotros su amor se ha manifestado plenamente. 1 Juan 4:12