Encontré a mi madre siendo infiel a los 54 ¿Qué le digo?

2020-12-07

Si nos concentramos en la dificultad y en la ansiedad que esta provoca, no encontraremos la solución en Cristo. Los problemas nos  pueden agobiar, pero no podemos ceder a que dominen nuestra identidad y consuman todo lo que somos.

Estén firmes en la roca de salvación: Cristo.

“Para los hombres es imposible —aclaró Jesús, mirándolos fijamente—, pero no para Dios; de hecho, para Dios todo es posible” Marcos 10:27.

Si Dios es nuestro Señor y para Él nada es imposible. ¿Por qué desconfiamos de Su poder? 
Somos Sus hijos y Él nuestro Padre que cuida de nosotros en todo tiempo. Es cierto que en el mundo encontraremos aflicción, todo lo que ha manipulado el hombre ha sido corrompido por el pecado. 

Poner nuestra esperanza en Dios es aferrarnos a Su grandeza y desear que Sus mandamientos y Su misión para nosotros se cumplan. 

“Pero yo he puesto mi esperanza en el Señor; yo espero en el Dios de mi salvación. ¡Mi Dios me escuchará!” Miqueas 7:7.


¿Cómo no esperar y cómo esperar?:


Esperar en ti (forma incorrecta):

“Guarda silencio ante el Señor, y espera en él con paciencia; no te irrites ante el éxito de otros, de los que maquinan planes malvados”, Salmos 37:7.

Una de las razones por la cual esperamos y no recibimos es porque no sabemos esperar en el Señor. Mantener la calma no es fácil, a veces mientras “esperamos” desviamos y corrompemos un deseo bueno, como un carro nuevo para ir a trabajar y llevar a los niños a la escuela, por un deseo malo:”quiero un carro mejor que el de mi vecino y de este año”; “seré la envidia entre las madres, mi carro debe ser mejor que el de Juana porque ella no me pudo ayudar el día que me enferme, así que“merezco uno mejor que el de ella, yo siempre estoy dispuesta a ayudar”.



A tu entender si mereces un carro mejor que el de Juana, pero Dios no mira como los hombres, no mira las apariencias ni vanidades. Dios mira el corazón, si tu corazón es duro   y tu deseo no es para la gloria de Dios, entonces, no recibirás la bendición de Dios.

Esperar en el Señor (forma de esperar):

“Recompensa de la humildad y del temor del Señor son las riquezas, la honra y la vida”, Proverbios 22:4.

Se agradecido con lo que Dios te da cada día, podría ser lo que mereces. Si eres agradecido de corazón y buscas a Dios tus bendiciones aumentarán porque no lo harías por ti, lo harías para adorar al Señor a través de ellas. 

Dios bendice en gran manera a Sus hijos que le buscan con un corazón humilde y obedecen Sus mandamientos. Esperar en Dios con un corazón humilde es tener la paz de que Él tiene todo en control y desear que se haga Su voluntad, aquello que bendiga Su nombre.

“Pero tú debes volverte a tu Dios, practicar el amor y la justicia,  y confiar siempre en él”, Oseas 12: 6.

No esperes que la voluntad de Dios sea la tuya, Dios no te dará nada que no sea bueno para ti, ya sea para bendecirte o para corregirte. Dios obra para engrandecer Su santo y bendito nombre, Él es Todopoderoso el creador, digno de alabanza. Si tu deseo no es bendecirle, entonces no recibirás.