2020-10-11

Seguramente has escuchado a alguien decir: "Vale la pena seguir a Cristo". Me encanta esta frase porque es poderosa, aunque muchos no lo entiendan. Pero de todas formas, me recuerda que hay esperanza para todos y que la lucha valdrá la pena cuando llegues a tu destino. Si quieres vivir tu vida al máximo, entonces te animo a que sigas leyendo.

Algo que quizás no sepas es que, contrario a lo que muchas piensan, vivir para Cristo es lo mejor que nos puede pasar en esta vida. Lo primero que quiero decirte sobre seguir a Cristo es que no siempre es fácil, pero todo comienza con aceptarlo como nuestro Señor y salvador, tomar nuestra cruz y seguirle.

Vidas transformadas por su inmenso amor

Es increíble ver cómo nuestro piadoso Dios transforma una vida vacía, caótica y sin rumbo en una vida con propósito, llena de bendiciones. 

Quiero que sepas que, no importa cuánto mal hayas hecho, Él perdona nuestros pecados. 

"El que cree en él no es condenado, pero el que no cree ya está condenado por no haber creído en el nombre del Hijo unigénito de Dios" (Juan 3:18). 

La vida es dura. Pero también está llena de oportunidades para crecer. También creo que hay muchas maneras de crecer. Y si no tienes una clara comprensión de lo que quieres de tu vida, entonces lo más probable es que estés haciendo exactamente lo que todos los demás están haciendo, querer lograrlo todo por su fuerza”. Sin embargo, seguir a Cristo nos enseña que, no es por nuestra fuerza, más bien es por su gracia. Se llama vivir el momento y tratar de sacar lo mejor de cada uno porque sabes que, cuando haces a Jesús el Señor de tu vida, todo obra para bien.

Dándole sentido a tu vida

Por lo tanto, puede que te preguntes cuál es el significado de la vida. El significado de la vida es que hay algo por lo que vale la pena vivir. Puedes vivir la vida al máximo porque sabes que hay algo más ahí fuera. También creo que hay mucha gente que tiene muchos sueños, pero no están seguros de lo que quieren hacer con sus vidas porque están faltos de dirección. Por tanto, permite que sea Jesús el que guíe tus pasos. Él te hará descansar y como a su oveja predilecta, pastoreará.   

Este es el poder del Evangelio proclamado y creído. Si glorificamos a Dios, demostramos que creemos en Él. 



Cuando confías en Él como tu salvador, queda eliminado un gran problema: la persistente culpa, la sensación de vacío y la falta de un propósito en la vida. 

Pero debemos tener claro que, una vez que logremos resolver ese problema, enseguida aparecerá otro. Seguir a Cristo no es fácil, pues tan pronto ponemos nuestra confianza en Jesús, entramos a una batalla espiritual que, posiblemente, durará el resto de nuestras vidas. ¿Sabes por qué?  Porque, aunque Dios tiene un plan maravilloso para tu vida, también el diablo opera para destruirlo.  

Así es que, seguir a Cristo no consiste en estar relajados, visualizando luces blancas y, "conectando" con la abundancia y la prosperidad. Se trata de estar en la brecha, se trata de una guerra espiritual. "Comparte nuestros sufrimientos, como buen soldado de Cristo Jesús" (2 Timoteo  2:3-9), como lo dijo el apóstol Pablo. 

Esto lo digo porque muchos siguen un evangelio "Light", una verdad diluida que promete paz y abundancia, pero no nos advierte de la persecución que trae la verdad concentrada en la Palabra. Este no es el evangelio puro que podemos leer en el Nuevo Testamento.   

No obstante, con esto no quiero decir que Dios  te quiere enfermo, pobre y viviendo una vida miserable. Él, de hecho, quiere que seas feliz.  Pero la felicidad, querido lector, viene de seguir al Señor. "Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas" (Mateo 6:33). 


Si llegas a conocer a Dios, si logras caminar con Él, entonces estarás viviendo en la esencia de la vida en Cristo. 

Todo se trata de permanecer en Él cuando estás en un día con sol radiante, así como cuando estás en una noche oscura y tormentosa. Se trata de seguir adelante en las buenas y en las malas. Tal como lo expresó Pablo en Hechos 14:21-22:   

“Y después de anunciar el evangelio a aquella ciudad y de hacer muchos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía, confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permanecieran en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios”. 

Este no es un versículo que nos guste. De hecho, hubiésemos preferido que dijera algo así como " Es necesario muchos días de felicidad, de paz y abundancia para que entremos al reino de Dios".                                

En resumen: La vida cristiana se basa en el trabajo de Dios en el nuevo nacimiento, el don del Espíritu, el perdón de los pecados y nuestra unión a Cristo. El objetivo de la vida cristiana es conformarse con la imagen de Cristo y, como resultado, compartir el gobierno de Dios en la tierra con Su magnificencia.

La vida cristiana saludable se revela en la creencia, así como en la obediencia, en la vida de sacrificio y en la entrega y en el compromiso de nosotros, su Iglesia.