2021-01-05

En ocasiones nos podemos sentir entristecidos, abatidos y hasta desorientados en el camino de la vida. Es cierto, alejarse de los problemas parece ser imposible, pero recuerda que no fuimos creados para sobrevivir al día a día y sufrir todo el tiempo. Fuimos creados para ser felices y disfrutar las bendiciones de Dios como hijos suyos que somos. 

No puedes gozarte ante la presencia de tu Señor, si todo el tiempo tienes los ojos puestos en las aflicciones. Hay dos posiciones muy diferentes que quiero que tengas claras en las cuales podemos convertir una bendición en algo malo para nosotros porque lo vemos con malos ojos, o, podemos cargar con algo malo y no darle paso a Dios para que sea Él, quien tenga el control: 

La primera posición es la de tener inquietudes y vivir para estas. Que estas ocupen el más alto lugar entre tus pensamientos y todo lo que hagas sea con un corazón entristecido. Por ejemplo:  El ser padres es una gran bendición. Que nuestro Señor te dé la bendición de una descendencia, recibir el amor de tus hijos, ser el guía, un héroe, un papá o una mamá, es un gran regalo de Dios. Pero si ves a estas hermosas criaturas como un dolor de cabeza, como la razón por la cual trabajas tantas horas, si los ves como una amenaza para tu espacio personal, entonces en tu corazón esa maravillosa bendición será un pesar.

“El que es bueno, de la bondad que atesora en el corazón produce el bien; pero el que es malo, de su maldad produce el mal, porque de lo que abunda en el corazón habla la boca”, Lucas 6:45.

Tal como dice el pasaje lo que pienses, lo que sientas, lo que hagas puede ser bueno o malo para ti y para las personas que te rodean. De seguro has visto personas  increíbles, inteligentes, con un talento innato en los negocios o en las ciencias, pero por el odio que hay en sus corazones ellos mismos se declaran  abominables ante los ojos de Dios. 
“El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor”, 1 Juan 4:8

La segunda posición relacionada a las dificultades es la de identificar que algo anda mal, tomar apuntes de lo que pasa y todo lo que este puede afectar en tu vida y presentarlo a Dios. Debemos estar agradecidos en todo tiempo por las ricas bendiciones que podemos disfrutar cuando vivimos en Cristo.
“Él les enjugará toda lágrima de los ojos. Ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento ni dolor, porque las primeras cosas han dejado de existir”, Apocalipsis 21:4 .

No vivas con la misma amargura que tienen los que no conocen a Jesucristo como su Salvador, VIVE COMO SI ESTUVIERAS EN LOS CIELOS, porque el Todopoderoso está contigo y Su mano está sobre ti. 

El temor es nuestro tropiezo 

El temor puede arruinarnos el gozo en el Señor. Pero si Cristo te ha bendecido por medio de tu fe en Él, entonces ¿por qué temes?

Al estar desanimados y dudando del poder de Dios en nuestras vidas  se nos dificulta disfrutar de ella y hace que nos enfoquemos en el lado negativo de las cosas.
Por tanto, si no nos esforzamos por luchar contra el desánimo, la nube negativa seguirá sobre nosotros, y, si lo permitimos, nuestra vida puede perder el rumbo. Pero no tiene por qué suceder así, ya que podemos vencer el desánimo y retomar nuestro rumbo con victoria de la mano de Dios.

Aquí te dejamos unas sencillas estrategias para poder vencer el abatimiento o el desánimo: 

-Tan solo sientas la advertencia de que algo puede desanimarte y contristar el Espíritu de Dios que mora en ti. Ora, presentado a Dios esa amenaza que te puede alejar de Su presencia.  
Debes resistir a las tentaciones, las adversidades son tentaciones que nos pueden llevar a dudar de la la mano poderosa de Nuestro Señor  y llevarnos al pecado de no amarle sobre todas las cosas.

“Todo lo contrario, cada uno es tentado cuando sus propios malos deseos lo arrastran y seducen. Luego, cuando el deseo ha concebido, engendra el pecado; y el pecado, una vez que ha sido consumado, da a luz la muerte” Santiago 1: 14-15.

Martyn Lloyd-Jones explica en su libro “Depresión espiritual cuando dice: “¿Te has dado cuenta de que la mayor parte de tu infelicidad en la vida se debe al hecho de que te estás escuchando a ti mismo en lugar de hablar contigo mismo?

Cuando te levantas, y tomas los problemas y escuchas tus angustias y quejas, te invita a retomar ese día abatido. Pero si tomas las riendas y hablas contigo mismo, preguntándote: ¿Por qué estás abatido?", ¿De qué tienes que preocuparte? Debes siempre contestarte;” Ten Fe. Espera en Dios", en vez de asfixiar tu alma con angustias que te hagan deprimir y ser infeliz. 

Levántate y enfócate en las buenas noticias de tu vida. No olvides todo lo que sabes que es verdad sobre el carácter de Dios, las promesas de Dios y quién eres en Cristo. Si bien es posible que recordar estas verdades estremecedoras no arreglen tu situación, orientaran a tu alma y tus visiones de lo que realmente estás enfrentando.