Abigail y Brittany Hensel – Unidas por siempre

2021-01-19

En muchas ocasiones me he preguntado si Dios puede escuchar mis oraciones, pero debo decirte que muchas veces he sentido la respuesta en mi corazón. 

Quizás al igual que a mí, a ti te ha pasado esto: cuando creemos que lo que pedimos es justo, pero Dios no nos concede la petición de la manera en que esperábamos, en verdad para nosotros es difícil entender que Dios está obrando para nuestro beneficio.

Por ejemplo, José, el hijo de Jacob. Si recuerdas esta historia de la Biblia, sus hermanos lo envidiaban y odiaban. Estos sentimientos eran tan fuertes que tramaron su asesinato. Sin embargo, en lugar de matarlo, lo vendieron como esclavo a Egipto.

Pienso que José, mejor que nadie, sintió que sus oraciones no eran contestadas como él lo esperaba. Dios tenía otros planes y, su aparente desgracia, tuvo un final sorprendente: grandes bendiciones para él y para su familia. Recordemos que José salvó tanto a su familia como a muchas otras personas de la hambruna.

Por lo tanto, podemos ver cómo más adelante, después de alcanzar gran poder en Egipto, con mucha sabiduría y fe les dijo a sus hermanos: “Sé que Dios escucha nuestras oraciones”. 

Sé específico en tu vida de oración

¿Qué es exactamente lo que necesita que el Señor haga por ti? Entonces, ¡díselo! Ponlo en palabras. Recuerda al mendigo ciego de Jericó, el llamado Bartimeo, (ver el final de Lucas 18), cuando escuchó que estaba entrando “Jesús de Nazaret”, comenzó a gritar: “¡Jesús! ¡Hijo de David! ¡Ten piedad de mí!" Una y otra vez oró por eso. Finalmente, cuando se paró ante el Señor, Jesús dijo: "¿Qué quieres que haga por ti?" Nuestro Señor le pedía que fuera específico, a lo que Bartimeo contestó: "Señor, quiero recibir la vista".

¡Entonces!, tú, ¿Qué necesitas hoy? ¡Entonces, díselo al Señor!

En conclusión: a veces nuestras oraciones son contestadas rápidamente y con el resultado que esperamos. Sin embargo, otras veces, no obtenemos la respuesta que esperamos. Pero, yo sé que, como Padre amoroso, Dios responde nuestras oraciones de forma perfecta, de acuerdo con su voluntad e infinita sabiduría. Al final nos daremos cuenta de que Dios estaba preparando mayores bendiciones para nosotros.

Por lo tanto, no se trata de una fórmula mágica para obtener siempre lo que pedimos en oración. Se trata de saber esperar Su mejor plan para ti en lugar de seguir adelante en tu impaciencia. Dios te bendice.