2020-10-07

"Instruye al niño en su camino,y aun cuando fuere viejo no se apartará de él". Proverbios 22:6

Los padres tienen un impacto profundo en la vida de sus hijos. Los criterios e ideas que tienen del mundo y todo lo que los rodea son imitados por sus padres. Además la infancia es la etapa más importante  en nuestra vida, pues marca quiénes somos. Nuestra personalidad, nuestros deseos y valores se van formando a temprana edad.

La Biblia nos ordena enseñarle a los niños sobre Dios y sus mandamientos para que permanezcan en ellos por el resto de sus vidas. ¿Cómo puede el joven llevar una vida íntegra? Viviendo conforme a Su Palabra (Salmos 119:9).

No es difícil, no es complicado...

Muchos creen que los niños son muy pequeños para comprender la grandeza de Dios o Su gran amor. ¿Cómo explicarle a un niño que algún día el mundo se va a acabar y todo se va a destruir? o un poquito más difícil, ¿cómo le dices a un niño que es un pecador? Ese tipo de preguntas pasan por la mente de los padres a la hora de hablar sobre el Evangelio.

¿Cómo le hablo a mi hijo de la Palabra de Dios?

La forma en que se definan los hechos y el propósito de la lectura, el niño los recordará. Los niños confían en las palabras de los adultos e imitan sus acciones, por lo tanto, procura mostrarle la Luz del Evangelio a través de tus acciones. Es muy difícil mantener a nuestros pequeños alejados de la contaminación del mundo y sus ideas erradas, pero no es imposible prepararlos para el mundo exterior y enseñarles con un vocabulario simple y directo que es lo correcto y que no se debe hacer.


Todos recordamos los consejos de nuestros padres desde muy pequeños y luego veíamos lo que pasaba: “- ¡Hijo, no te trepes en los estantes! ¡Boom! ¿Qué, ahora te acuerdas de la marquita que te quedó?”  

Pero no es exactamente lo que queremos conseguir. Una de las razones por las cuales compartimos la Biblia con los niños es para advertirles de lo que puede pasar y que ellos no tengan la necesidad de experimentarlo para saber que es malo.

Jesús dijo: «Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de los cielos es de quienes son como ellos.» Mateo 19: 14

Dios en su infinita misericordia y gran amor acoge a los niños como suyos. Sus corazones son sencillos, limpios, amorosos, sumisos y obedientes. Así es como nuestro Señor desea que seamos, como niños.

Enséñale a tu hijo que Dios anhela un angelito como él, que se porte bien, que ame su Palabra y la guarda en su corazón.    

Hoy en día las corrientes del mundo llenas de falsas ideas y suposiciones  corrompen los pensamientos y deseos de todos nosotros y los niños y adolescentes son los más vulnerables. Compartir la Palabra de verdad y el plan perfecto de Dios para la humanidad es el escudo más fuerte que existe para proteger a tus pequeños. 

Ellos comprenden perfectamente las escrituras,  y a veces mucho más que nosotros. No le neguemos la felicidad de conocer a Cristo y de poner sus vidas en las manos del Gran Yo Soy.


 5 errores que puedes estar cometiendo al guiar a tus hijos en el conocimiento de Dios


1. Malas interpretaciones.

Muchas veces queremos simplificar tanto el contenido de la Palabra que terminamos cambiando el contexto de lo que quiere decir u omitiendo información relevante.

2. Solo orar el Padre Nuestro. 

El Padre Nuestro es la oración modelo de Jesús y esta guarda el designio de cómo debemos orar:  Dar las gracias siempre y en todo tiempo, reconocer la grandeza de Dios y el sacrificio de Jesús, entender nuestra posición de pecadores y suplicar ser liberados por la preciosa sangre de nuestro Señor. Aceptar y pedir la voluntad de Dios y sus bendiciones en nuestras vidas.

También nuestros hijos deben aprender a  comunicarse con su creador y presentarle sus inquietudes y deseos personales. 

3.No hablar acerca del pecado. 

Esta conversación tampoco es fácil entre adultos. Pero explicarle a nuestros niños que nuestros deseos no siempre serán los mejores; y que hay personas que se dejan llevar por esos malos deseos y caen en las manos del maligno. Aunque suene un poco aterrador, ellos necesitan preparar su corazón y resistir al pecado en amor y obediencia a Dios.

 

4. Hablar de Jesús solo en el pesebre. 

La Navidad es un buen tiempo para compartir con la familia y enseñarle a los niños sobre el nacimiento de nuestro salvador, la Luz del mundo. Pero no podemos quedarnos ahí, ellos necesitan saber que Jesús creció e hizo milagros inimaginables y tanto fue Su amor por nosotros que murió y resucitó  para salvarnos a ti y a mi de caer en las llamas.

Es decir, Navidad, aunque tiene mucho sentido comercial, los niños y los papás, por lo regular, están de vacaciones. Aprovecha este tiempo para hablar de Jesús. Aunque esto deberías hacerlo durante todo el año.

5. Hablar solo de los Evangelios.

A todos nos encantan los Evangelios, a través de ellos vemos la vida de Cristo en la Tierra, desde su nacimiento hasta su muerte y resurrección.

Pero tampoco podemos ignorar los demás libros de la Biblia. Las cartas de Pablo, los Salmos, el Pentateuco. En fin, toda la Biblia alaba y declara que Cristo es el hijo de Dios quien padeció por nosotros  para salvarnos. Toda la Escritura glorifica a Dios. En toda ella podemos explicarles a nuestro pequeños como Dios es manifestado y cuales son sus mandamientos. 


Por ejemplo: <<Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa;  para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra.>> Efesios 6: 2-3

Sí, por supuesto, ese es uno de nuestros versículos favoritos a la hora de hablar con nuestros hijos. Más que el hecho de que nos deben obedecer, debemos resaltar las promesas del Señor y que este mandamiento fue instituido por Él para la bendición de sus hijos y para el engrandecimiento de Su Nombre.


Recuerda: Los niños siempre entenderán lo que dice la Palabra de Dios siempre y cuando expliques con claridad y el mensaje completo.