2020-12-09

 
Vivir con una enfermedad crónica puede ser desafiante. Las condiciones crónicas no solo son inconvenientes, sino que también pueden robarle a uno la alegría. La lucha constante por mejorar en alguna forma la salud termina deprimiéndonos por la impotencia.

De hecho, a muchas personas les resulta difícil experimentar alegría en sus vidas cuando se enfrentan a enfermedades graves como el cáncer, la diabetes, el VIH / SIDA o la artritis. Sin embargo, hay formas de tener alegría y encontrar el sentido de la vida a pesar de las dificultades. 

Experimentando gozo en medio de la adversidad
 
Experimentar gozo cuando se atraviesa una enfermedad crónica parece imposible. Nuestra mente no puede asimilar que uno tenga gozo cuando nuestra vida está en peligro. Así es, en medio de una enfermedad debilitante, la gran mayoría de nosotros, no estamos felices. Todo lo contrario, luchamos contra la enfermedad y la depresión que esta nos puede ocasionar.
De hecho, el dolor crónico puede causar, no solo dolor físico sino emocional. El dolor emocional a menudo se presenta en forma de depresión. 
 
¿Qué pasa si yo te digo que sí, sí es posible experimentar gozo permanente en medio del dolor? 

Ahora te explico: cuando pensamos en la alegría, solemos pensar en la felicidad. Por cierto, la felicidad es subjetiva, lo que me hace feliz a mí puede que no le haga feliz a usted. Pero, en general, cuando hablamos de felicidad, hablamos de risas  y celebración. Sin embargo, el gozo del que te hablo es totalmente diferente. Se trata de la seguridad inquebrantable y permanente de la gracia de Dios en nosotros, aun cuando tenemos una enfermedad crónica.  

El gozo en Cristo 
El gozo del que hablo aquí es cuando se tiene la comprensión de que Dios está con nosotros, de que no nos abandonará, nos ama y está trabajando en nuestras vidas para su gloria.
 
Cómo tener gozo cuando se está enfermo

La clave está en la intimidad con Dios, la cual incrementa la influencia del Espíritu Santo en nuestras vidas, produciendo sus frutos.  Es decir, mientras más dependemos de Cristo, más aumenta nuestro gozo.

Conocí al Señor en el colegio en el que estudié. Era un colegio bíblico, por lo que la Palabra era dada en ese lugar. Sin embargo, fue a través de una tía muy querida que conocí el gozo verdadero cuando se atraviesa una enfermedad crónica.

Mi tía no podía caminar y las secuelas de un tratamiento agresivo, que no necesitaba, terminó desgastándola. Ella fue diagnosticada, por error, con cáncer hace ya más de treinta años. Ella sufrió mucho, pero nunca olvidaré su gozo.

Mi tía no guardó rencor, vivió su proceso con gozo hasta el final, aunque había perdido sus habilidades físicas, descansaba en el amor de Dios y dejó que su presencia reinara en medio de su enfermedad.

Recuerdo que las personas cuando la visitaban, en lugar de darle ánimo, ella los animaba. Su fe se mantuvo inquebrantable hasta el día en el que partió con nuestro Señor.
 
3 maneras en las que nuestro Señor quiere que experimentemos gozo cuando estamos atravesando una enfermedad crónica:


1.Todo obra para bien

La prueba de nuestra fe produce paciencia. "Tened por sumo gozo, hermanos míos, el que os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia, y que la paciencia tenga su perfecto resultado, para que seáis perfectos y completos, sin que os falte nada…" (Santiago 1:2-4).

Es decir, sabiendo que Dios usará nuestra dolorosa experiencia para convertirnos en hombres y mujeres más parecidos a Cristo.

Además, sabemos que "todo obra para bien". Es decir, según Romanos 8:28: "Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito".

Por ejemplo, el diamante tiene que pasar por un largo proceso para convertirse en una de las joyas más apreciadas del mundo. Es decir, recordemos que los diamantes se forman a partir del carbón. ¿Puedes imaginarlo? La adversidad refina nuestra alma.

Por lo tanto, no pienses que durante este proceso Dios ha dejado de amarte. Tampoco está molesto con nosotros y jamás nos abandonará.
 
2. Dependa de Cristo
 
 
En Cristo somos más que vencedores. Nuestra cultura busca siempre la forma de idolatrar la fuerza humana, pero la Biblia nos dice: "Por eso me regocijo en debilidades, insultos, privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo; porque, cuando soy débil, entonces soy fuerte" (2 Corintios 12:10).

Pablo experimentó mucho sufrimiento y se dio cuenta de su fragilidad sin Cristo. Reconoció el poder sobrenatural de nuestro Señor en medio de las pruebas.
 
3. Acepte la enfermedad
 
Aprender a aceptar su enfermedad es otra forma de experimentar gozo y propósito en la vida. Aceptar su enfermedad le brinda la oportunidad de aprender a sentirse cómodo con ella. Esto significa que cuando una situación o pensamiento te hace sentir mal, puedes cambiar tu forma de pensar y concentrarte en las cosas que te dan esperanzas, como leer la Biblia, participar en grupos de apoyo, compartir la Palabra… en lugar de enfocarte en tu enfermedad o discapacidad.

Asimismo, el apoyo de amigos y familiares es una parte importante de vivir con una enfermedad crónica y debe tratarse como una parte esencial de su vida. Le brinda una gran sensación de bienestar y lo ayuda a avanzar de manera positiva. 

En conclusión:
Si desea experimentar alegría y propósito en su vida a pesar de su enfermedad crónica, primero debe aprender a abrazar su enfermedad y luego aprender a aceptarla.
Evaluemos nuestras circunstancias de forma intencional, dejando que la sabiduría de Dios nos guíe. No permitamos que nuestras emociones o percepciones nos gobiernen.