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Desde tiempos casi inmemoriales, las personas han sabido expresar sus alegrías y tristezas a los demás, y de forma pública. Desde destacar en las reuniones de sociedad, como hacer alarde de algún logro. Pero a medida que la tecnología empezó a ocupar cada rincón de la vida del ser humano incluso de los seres vivos que lo rodean, han nacido distintas formas de expresión. 


Con la finalidad de mostrarse constantemente haciendo una actividad o cumpliendo alguna proeza. Y la forma más actual de hacerlo, es por medio de las publicaciones en las redes sociales.

El mundo se ha vuelto cada vez banal. Y ahora no solo son las proezas o logros lo que se publican constantemente en redes como Twitter, Instagram o Facebook. La gente está acostumbrada a compartir con quien sea (mientras más gente, mejor), cada detalle de la vida. Viajes, alegrías, tristezas, sonrisas, visitas o simplemente un día en el trabajo o de ocio en casa. Convirtiendo su red social en un homenaje de sí mismo.

Pero esa conducta va más allá de una simple moda. Porque cada Selfie o publicación detallista de la nada (porque la mayoría, la nada es esa que se expresa en una fotografía de uno mismo en un baño o habitación), responde a un síntoma de baja autoestima. Y muchas personas sucumben a esa “moda” sin saber que se trata de alguna carencia afectiva con su propio yo.

Esto es muy fácil de definir, si se observan las publicaciones de cada individuo en las redes. Por ejemplo: en la plataforma Facebook. La persona deja vislumbrar sus pensamientos, estados de ánimo y personalidad por medio de sus publicaciones diarias. Incluso, la frecuencia con que la persona publica (sea baja o alta), es muestra de una actitud específica.

En Facebook o en Instagram, podemos ver publicaciones sobre la comida que se está comiendo en ese momento. Es normal que una persona que quiere dar a conocer el nombre de un restaurant o sitio de comida, publique en sus muros o espacios web, la comida que se vende o los servicios que ofrece. No hay que trabajar para el restaurant, para hacer aquello. Solamente es un deseo que hoy en día, muchos quieren compartir. 

El decir: << Estuve aquí >> es muy común. Pero hay personas que traspasan la barrera de la lógica y publican en sus muros lo que comen, sin ninguna razón aparente. Eso demuestra que la persona está haciendo un llamado de atención. Se siente bien con un Like o un comentario. Es suficiente que alguien cuente o asome sus clics encima de lo posteado.

El Selfie es una muestra de inseguridad. 

La persona que se toma una foto a sí misma y la muestra al mundo, no es que se crea mejor que alguien. Al contrario, le cuesta sentirse bien consigo misma y necesita un ángulo perfecto para que alguien, por medio de un me gusta o un comentario, den el visto bueno. Estas publicaciones son las más famosas en las redes sociales. Incluso, se han sacado películas y series de televisión inspiradas en el fenómeno del Selfie.

Otra muestra de afecto o desafecto a sí mismo que caracteriza la “moda” de las redes, es mostrar todo aquello que adquirimos. Lo que compramos, el dinero que acabamos de gastar… es una muestra de egocentrismo. Muchas personas, sin querer, se ven enseñando el bolso que adquirieron en la tienda de moda o los zapatos usándolos (nuevos de paquete) que llegaron desde otro país. Todo siempre para llamar la atención. 

En algunos lugares, este terrible fenómeno ha ayudado a maleantes a darle datos sobre una nueva víctima. Así que, procura no mostrarte tanto por las redes. A ninguna persona le puede interesar más que a ti, los momentos buenos o malos de tu vida.

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