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Esta es una historia "de película", reportada inicialmente por Tucson News Now. Esta cuenta los riesgos de la inseminación artificial. Póngase cómodo y léala detenidamente:


Una pareja que se sometió a inseminación artificial en una clínica de Utah, descubrió que el esperma del marido había sido cambiado por el de otra persona.

Después de una difícil búsqueda, la pareja descubrió quien era el padre biológico de su hija. Esa parte de la historia es la que deja aún más a todos con la boca abierta.

La familia que llamaremos Paula, Jeff y Ashley pensaron que sería divertido hacer pruebas de ADN, pero cuando Paula obtuvo los resultados, se sorprendió:

"Sentí que se me cayó el estómago", dice Paula, cuando abrió los resultados en su computadora encontró que el ADN de su esposo no coincidía con el de la hija de la pareja. "Cuando puse los resultados de mi hija y el ADN de mi marido juntos, no coincidían en absoluto, y sólo pensé: "¡Oh, Dios mío!"... "Yo estaba temblando", dijo mientras le decía a su marido la terrible noticia. “Le dije a Jeff: ¡no vas a creerlo! Esto muestra que tú y Ashley no están relacionados”.

A principios de los 90 la pareja estaba teniendo problemas para concebir, por lo que fueron al centro de  Tecnologías Médicas Reproductivas, una clínica en Midvale, que está asociada con la Universidad de Utah.

En 1992 Ashley, de 21 años, nació. Pero con las recientes revelaciones, la pareja comenzó a preguntarse, ¿qué pudo haber sucedido? Temían que, tal vez, hubo una confusión en la clínica.

Paula, usando la genealogía que había adquirido, localizó a un primo del padre biológico de Ashley, quien le dijo que, Thomas R. Lippert, su primo, había trabajado en la misma clínica donde Paula había sido inseminada: "Recuerdo que estaba en la recepción la mayor parte del tiempo”. Paula, quien dice que la pareja trató en varias ocasiones de quedar embarazada, dice que Lippert  era un empleado de medio tiempo en la Universidad, desde 1988 hasta 1994. Tenía una pila de fotos de bebés detrás de su escritorio”.

“Parecía amable y estaba muy orgulloso de todas esas imágenes. Presumía de aquel tablero de fotos de  aquellos niños que, él había ayudado a la gente a tener", dice Paula.

La madre de Lippert acordó dar una muestra de ADN y el resultado confirmó que Lippert era, de hecho, el padre de Ashley . La pregunta ahora es, ¿cómo ocurrió todo esto?

Paula sospecha que, Lipper, por alguna razón, pudo haber cambiado su muestra de semen por la de su marido: "Sólo pensé,  ¡oh, Dios mío! ¡Esto no fue un accidente! Esto fue intencional…”.

 "Todas las fotos de los bebés... de los que estaba orgulloso, pensé: '¡Oh, Dios mío! ¿Cuántos de ellos son sus hijos biológicos?“, expresó Paula . 

Esta historia sólo se vuelve más impresionante y extraña, ya que la pareja comenzó a investigar el pasado de Lippert. Descubrieron que, antes de trabajar para la clínica, Lippert había cumplido dos años de prisión por un secuestro de alto perfil, donde se le acusó del secuestro de una chica en un colegio mixto; la cual retuvo durante tres semanas y le realizó "experimentos de amor" , que incluía encerrarla en una caja de color negro y el uso de la terapia de electroshock para hacerla que "se enamorara de él".

La Universidad de Utah reaccionó a la historia y ofreció a 2News la siguiente declaración. Aquí es en su totalidad:


"Desde abril de 2013, la Universidad de Utah ha estado investigando la información creíble sobre el posible etiquetado incorrecto o la manipulación de una muestra de semen en RMTI ( Reproductiva Medical Technologies, Inc.). El cual es un laboratorio de andrología privada, propiedad de un miembro del cuerpo docente de la Universidad (ya fallecido). La instalación fue un laboratorio privado situado en Midvale , Utah. Aunque no es de propiedad ni es operado por la Universidad: la Universidad contrató a RMTI para la preparación de muestras y análisis de semen.

Además, RMTI preparaba muestras de semen de los consultorios médicos privados en toda la comunidad, no solo de la Universidad.

A través de unas pruebas genéticas, una mujer que recibió la inseminación artificial (IA ) en 1991, descubrió que el padre biológico de su hijo, no era su marido.

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