Existen investigaciones científicas que demuestran que, a pesar de que las bebidas de dieta contienen mucho menos calorías y ayudan a mantener el peso, en verdad el consumo de refrescos light dañan también tu salud, igual que los refrescos regulares.

El consumo excesivo de refresco puede afectar a los riñones, dientes; causar derrame cerebral, diabetes, síndrome metabólico e hipertensión arterial, además contribuyen al aumento de peso e incluso causar problemas con el corazón.

Las bebidas gaseosas dulces destruyen nuestro cuerpo y le mostraremos cómo

El consumo Excesivo de refrescos crea condiciones de salud graves en el cuerpo que bien se podrían evitar. Estos productos se fabrican a partir de productos químicos y colorantes que ponen en peligro sus órganos. Esto se manifiesta a través de las reacciones adversas en el organismo.

Impactos negativos de los refrescos en tu salud:

El refresco y el hígado 

Cirrosis hepática relacionada con el consumo excesivo de bebidas de color oscuro. Por lo que no solo es el alcohol, OJO.

Los Expertos en el área de salud indican que unos 600 ml de bebidas gaseosas al día aceleran el desarrollo de esta enfermedad. Sólo si usted sabe cómo puede dañar el cuerpo quizá te convenzas del porqué debes evitarlas.

Si bebes un litro de refresco al día la probabilidad de que se genere una buena cantidad de grasa en el hígado es de alrededor de cinco veces más.

Los refrescos y los riñones

El elevado contenido de ácido fosfórico en los refrescos ayudan a la producción de cálculos renales. De acuerdo con un análisis realizado por expertos, las personas que no consumen este tipo de bebidas tienen menos riesgo de padecer de piedras (litiasis).

Asimismo, especialistas señalan que el consumo diario de azúcar no debe superar las tres cucharas. Por tanto, una botella individual o lata de refresco contiene alrededor de siete cucharadas de azúcar, pero no se olvide de la cantidad de aditivos y preservantes que contiene.

Estos productos se fabrican a base de azúcares refinados. O sea, la cantidad de azúcar neta, sin procesar, carece de nutrientes. Cuando esta azúcar entra a tu cuerpo necesita vitaminas del grupo B para su uso. Este proceso va a absorber esta vitamina del cuerpo, dejando a los factores adversos como la fatiga y la mala digestión.

Los refrescos y la obesidad

Una botella que contiene 500 ml de bebida gaseosa es suficiente para aportar una décima parte de las calorías que necesita consumir al día. Los médicos señalan que el consumo de cada lata de refresco aumenta 1,6 veces el riesgo de desarrollar sobrepeso.

Impacto negativo en los dientes

Estos se llevan el esmalte de los dientes y favorecen la acumulación de bacterias que generan caries y el mal aliento. Es por eso que ves que los dientes van adquiriendo un tono amarillento producto del azúcar y los colorantes. Recordemos que la aparición de caries se debe a una desmineralización del diente causada por el consumo de productos ácidos, que provienen de la fermentación de desechos de alimentos.

Además, se sabe que el pH de las bebidas gaseosas en un promedio de 2.4, lo que acelera el proceso de desmineralización de los tejidos duros del diente.



Por otro lado existen controversias sobre el consumo excesivo de bebidas light edulcoradas con ciclamato de sodio, que pueden endulzar hasta 600 veces más que la caña de azúcar, pueden causar cáncer. Este edulcorante artificial está aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos. Pero en 1970, el ciclamato se usó con cáncer de vejiga en ratas y el consumo fue prohibido en varios países. El Instituto Nacional del Cáncer explica que después de algunos estudios, concluyó que el ciclamato no es cancerígeno. En general, no se recomiendan los refrescos, aunque estos sean light.

Los refrescos y los huesos

Debido a su consumo constante el organismo no puede absorber el calcio y los huesos pierden gran densidad. Los bebés también sufren estas consecuencias y son cada vez más vulnerables. Esto es muy alarmante, pues el riesgo de osteoporosis depende de la cantidad de masa ósea que se pueda acumular en los primeros años de vida. De hecho, el consumo de bebidas carbonatadas está asociado a un aumento en los casos de fracturas entre los adolescentes y los niños.

Los Estudios muestran que el consumo excesivo de azúcar refinada y la cafeína contribuyen en gran medida a la pérdida de calcio.

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