Cuando El Oficial Se Acercó a Ella Se Imaginó Lo Peor Pero Ocurrió Un Milagro. 2DA PARTE

El tiempo hay que aprovecharlo, pues es imposible saber hasta cuándo estaremos en este mundo. Por otro lado, tampoco sabemos qué nos depara el. Por tanto, no pierdas el tiempo. Tienes la oportunidad de compartir y pasar gratos momentos con la otra mujer en tu vida.

La familia es importante porque gran parte de nuestra felicidad depende de ella. Esta historia, nos mantiene en vela para que no olvidemos dar cariño siempre que podamos: No esperes a que llegue un gran acontecimiento como el Día del Padre, De la Madre o El Día del Niño para ello porque podría ser demasiado tarde. 

 

La otra mujer, reflexión

 

Después de varios años de estar casados, descubrí una forma, completamente nueva para mí, de mantener viva la llama del amor...

Por sugerencia de mi esposa, hace poco había empezado a salir con otra mujer. Esta ha sido la mejor idea que haya podido tener mi esposa.

"Tú sabes que la amas", me dijo mi esposa un día. Confieso que esto me tomó por sorpresa, y agregó: "La vida es demasiado corta como para desperdiciarla, debes sacar tiempo para ella".

"¡Pero, yo te quiero a ti!", protesté de inmediato.

"Sí, lo sé. Pero sé también que la amas a ella", me dijo pensativa.

La otra mujer, a quien con tanta insistencia mi esposa quería que visitara, era mi MADRE...

Mi padre falleció hace casi 20 años, pero los compromisos y las exigencias de mi trabajo y mis tres hijos ocupaban todo mi tiempo, por lo que solo la podía visitar de vez en cuando.

Siguiendo el consejo de mi esposa, la llamé esa misma noche para invitarla a cenar y a ir al cine.

"¿Qué te pasa? ¿Estás bien?" Preguntó mi madre intrigada. Mi madre es del tipo de mujer que se preocupaba mucho por una llamada tarde en la noche o una invitación inesperada como la mía... enseguida pensó que se trataba de malas noticias.

"Pensé que te agradaría que pasar un tiempo contigo", le dije... "Los dos solos", agregué.

El silencio invadió nuestra conversación. Después de una pausa me dijo que le agradaría muchísimo.

Después del trabajo conduje ese viernes para recogerla. Estaba nervioso, tal y como si tuviera una cita. Cuando llegué a la casa, advertí que ella también estaba muy contenta y emocionada por nuestra cita.

No me esperó dentro de la casa, me esperaba afuera, en la puerta con su abrigo puesto. Como si no pudiera esperar. Se había rizado el pelo y usaba su mejor vestido. Ese que usó para celebrar su último aniversario de bodas. Sonría, su rostro irradiaba luz, como un ángel.

Se acercó y mientras subía al auto, me dijo: "Le dije a mis amigas que iba a salir con mi hijo, y están impresionadas. No puedes esperar hasta mañana para saber sobre nuestra velada".

Nos fuimos a un restaurante, no muy elegante, pero sí muy acogedor. Mi madre se aferró a mi brazo, como si fuera 'la Primera Dama'.

Una vez ubicados, le tuve que leer el menú. Mi vieja ya no veía bien, solo divisaba grandes figuras".

A la mitad de la cena levanté la vista y vi a mamá sentada del otro lado de la mesa, me estaba observando con una sonrisa nostálgica en sus labios.

"Cuando eras pequeño era yo que leía el menú", me dijo.

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