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11 Cosas que no sabías del Libro de Las Revelaciones


Entiendo que los hábitos y horas para tomar nuestros alimentos varían dependiendo de nuestros países, culturas y hasta incluso dependiendo de la religión que practicas o iglesia a la que asistes.

También influyen la profesión que ejerces y tus horarios de trabajo. Lo que si tenemos en común, estemos donde estemos y aunque no salgas de tu casa, tu y yo tenemos en común lo siguiente:

-          Tenemos que comer (por lo general, 3 veces al día)

-          Tenemos que dormir (la costumbre general es más de 4 horas seguidas diarias)

-          Tenemos el día y la noche.

-          Tenemos hábitos formados a través de nuestra vida y a veces muy difíciles de romper.

Observando los hábitos alimenticios de diferentes grupos y personas he visto lo siguiente:

-          Muchas personas que están muy involucradas en su iglesia local, tienden a quebrantar sus hábitos alimenticios y del sueño. Tienden a cenar a altas horas de la noche y tienden a irse a dormir a altas horas de la noche. La mayoría tienen que levantarse temprano al día siguiente. 

También he notado que la obesidad es más común en estas personas y cuando son mayores de 35 años, tienden a desarrollar problemas estomacales, mala digestión, las famosas agruras, y otras complicaciones aun mas serias.

El grave problema de los males digestivos, no son tanto las enfermedades en sí, sino más bien lo siguiente:

-          Nuestra negligencia al no acudir al médico inmediatamente al sentir los primeros síntomas. Desgraciadamente algunos cristianos se aferran a no ir al médico como si esto fuese un mandato divino. Todo lo contrario, Dios quiere que seas diligente con tu salud y que acudas a un médico cuanto antes.

-          Pero el otro problema detestable y me perdonan algunos médicos, es que algunos, muy pocos, pero si los hay, han desarrollado la mala práctica de curar solo los síntomas, pero no ayudan al paciente a curar el mal de raíz, ir a las causas de los problemas de salud.

-          En el pasado, me tocó acudir a médicos así, que solo me daban una pastillita para “que se me quiten las agruras”, o para una mejor digestión, pero jamás me preguntaban acerca de mis hábitos alimenticios, hasta que encontré un médico casualmente cristiano, quien me dio la exhortada de mi vida, me hizo entender y reconocer el grave pecado de ser negligente con mi salud.

Cuando alguien te señala tus errores, tu mente pudiese entrar en “automático” y empezar a negar que realmente has cometido esos errores y no reconocer que es tuya la culpa y solo tuya. Negamos los errores o culpamos a otros. 

La libertad se encuentra en reconocer que hemos sido realmente negligentes con nuestra salud y con otros aspectos de nuestra vida de los cuales solo nosotros somos responsables.

Volviendo a las observaciones de arriba, también veo que muchas madres entregadas a sus familias tienden a olvidarse de sí mismas, y se salen de los hábitos que son benéficos para su salud, lo cual altera todo su metabolismo por completo. 

Los desvelos, las mal pasadas, el comer a deshoras o de plano, el no comer comida nutritiva, en su tiempo debido va creciendo como bola de nieve que desciende sobre ella y al parecer “de repente” le caen problemas graves de salud. No se debería de sorprender, el haberse olvidado de sí misma ha sido el causante de sus enfermedades.

Es verdad que la biblia dice que Jesús llevo en sí mismo nuestras enfermedades. Y me atrevo a decir que los grandes milagros de sanidad que he visto han sido en lugares remotos donde las personas no tienen acceso a servicios de salud y donde se vive en completa ignorancia de todo, muy pocas veces he visto milagros sobrenaturales en las areas metropolitanas. (Tal vez tu si los has visto, si sabes de alguno,  comprobable con fotos y videos y cartas firmadas por médicos, envíamelo.)

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