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En esta época de efervescencia previa al Mundial de Brasil 2014, en que todos los equipos preparan su maquinaria para disputar el evento deportivo más importante en casi todo el planeta, muchos países van recordando y resaltando sus jugadores de antaño, aquellos que les dieron históricos triunfos o que jugaron papeles destacados en sus respectivas selecciones.

En el caso de México,  Francisco Javier Cruz Jiménez, mejor conocido como  “El  Abuelo” Cruz, nacido el 24 de mayo de 1966, fue una figura fundamental en el Mundial de Fútbol de 1986 y en el de 1994, en el que no pudo participar a causa de una lesión pero dio el puntapié que le valió a la selección el pase al campeonato.

Nacido en Cedral, un pequeño pueblo de San Luis Potosí, en 1970 se trasladó con su familia a Monterrey, por razones laborales de su padre. Apasionado por el fútbol, que practicaba intensamente sin descuidar la escuela, pues su padre era muy estricto en ese sentido, Francisco Javier fue abriéndose camino hasta debutar profesionalmente a los 17 años con el equipo del Monterrey. 

Dotado de un carisma sin igual y excelente capacidad para el juego, pronto se ganó el cariño del público. Desde allí, todo fue en subida para él.  Sobre todo cuando el entrenador Bora Milutinovic lo citó para formar parte de la Selección de fútbol de México. Debutó el 27 de abril de 1986 en un encuentro amistoso contra Canadá, siendo delantero suplente.
En pleno Mundial, ya en cuartos de final, la selección mexicana se midió con Alemania el 21 de junio de 1986. Fue su momento de gloria, porque al grito de "¡Sacaremos al Abuelo de la banca!”, el público logró que el técnico lo dejara ingresar y marcó un gol, pero que fue anulado por una falta de un compañero y la selección quedó eliminada del Mundial al perder por penales. LEER MÁS


 

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