Muchas personas están, comprensiblemente, preocupadas por su riesgo de desarrollar cáncer de piel. La identificación de lunares sospechosos y otros crecimientos de la piel es importante en la prevención del cáncer de piel.   

Sin embargo, puede ser difícil determinar la diferencia entre un lunar benigno y uno potencialmente canceroso. En este artículo, veremos cómo identificar y clasificar lunares, y brindaremos consejos para identificar señales de advertencia comunes que pueden indicar que su lunar es canceroso.   

Pecas versus lunares: ¿cuál es la diferencia?   

Antes de determinar si tus lunares son benignos, es importante determinar si tienes algún lunar en primer lugar, o si simplemente son pecas. Si bien muchos usan los dos términos de manera intercambiable, existen diferencias claves entre las dos afecciones comunes de la piel. Saber la diferencia entre las pecas y los lunares te ayudará a evaluar y comprender mejor la condición de tu piel.  

Pecas.   

Las pecas son cúmulos concentrados de melanina, el pigmento que da color a tu piel. Pueden ser el resultado de la exposición al sol, o pueden ser genéticos. Las pecas generalmente se desvanecen con el tiempo y se vuelven más prominentes en el verano, cuando están expuestas al sol con más frecuencia.   

Las pecas son siempre planas y no levantadas. Las pecas que resultan de la exposición al sol pueden conllevar un riesgo de desarrollar cáncer de piel.   

Lunares.   

Los lunares están compuestos de células productoras de pigmento activas, conocidas como melanocitos, que crecieron juntas. En general son más anchos que las pecas y están ligeramente elevados. El término médico para un lunar es nuevo, que es en latín como marca de nacimiento.   

Los lunares también se conocen comúnmente como marcas de belleza.   

Tipos de lunares.   

Ahora que conoce la diferencia entre las pecas y los lunares, puede comenzar a identificar qué tipo de lunares tiene. Los lunares se clasifican en tres categorías principales.   

 
Congénito: Los lunares congénitos están presentes al nacer y ocurren en el 1-2% de la población. Si bien la mayoría de los lunares congénitos no son peligrosos, los más grandes tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer de piel que los más pequeños. Los lunares congénitos crecen en proporción con su cuerpo y pueden aclararse u oscurecerse con el tiempo.   

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