No
podía continuar escuchándola, me lastimaba tanto pensar que un ser humano sea
capaz de hacerle daño a una inocente. ¿Cómo se puede ser tan perverso?
—
No mamá, ya antes el me había pedido que le ayudara a
llevar cosas… unas 4 veces antes de esta vez que me dio el collar…. Y como el
me dijo que yo era la “más fuerte” y la “más grande” del grupo, pues me puso a
llevar unas cosas… a ayudarle…., dijo mi hija.
Debo mencionar aquí,
que la “oficina” de los instructores no está a la vista de la alberca.
Esta detrás de una pared, y no se mira a simple vista, tienes que rodear la
pared o el edificio...
Después de esto, le
pregunte directamente si este hombre la había tocado de alguna manera, o si la
había besado o algo más, o si “habían jugado a algún juego secreto” que
ella no me podía decir. Mi hija me contestó que no… luego pensó por un minuto (por
cierto, un minuto eterno para mí), por el temor de lo que me fuera a decir…pero
me dijo, que la había tocado “aquí”, haciéndome una seña en la parte de
la espalda baja, casi donde empiezan los glúteos. Cuando la toco fue para
“guiarla hacia la salida” de la oficina, o cuando “le pidió que fuera a la
oficina”. Ella vestía su traje de baño de una pieza cuando él la tocó.
Gracias a Dios, descubrí
a tiempo la mala intención de este instructor. Lamentablemente, no muchas
madres pueden descubrir a tiempo estos casos.
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