Hoy en día, ¡gracias a Dios! Jade ha hecho quedar mal cada palabra, cada diagnostico. Ella ha superado cada prueba: Jade dice mamá y papá, ya se sienta por sí sola, aprendió a ponerse de pie -lo cual indica que podría caminar muy pronto- , siempre está feliz, siempre está riéndose, ¡adora a sus hermanos y a su padre más aun! Además, Jade reconoce muy bien a todos sus seres queridos y hasta ya sabe lo que le gusta y lo que no. Le encanta comer cakes (bizcochos) y helado. Contrario a las expectativas, nuestra hija es muy inteligente.
Como padres - apesar de su
diagnostico- jamás perdimos la fe. ¡Jamás dejamos de creer y de luchar! Jade y
Dios le estaban leyendo un libro diferente a los médicos: ¡el libro que Dios le
dio a Jade era uno lleno de fe y victorias!
|
Siguiente: Hemos prometido crear conciencia sobre el síndrome 1p36 » |
anterior siguiente |